sábado, octubre 25, 2014, 2:19 am

Opiniones / Juan Juan Almeida

Opinión: Un Santa de verdeolivo pasa revista a sus hombres

Los dirigentes que reciben regalos van bien, si además estos van convoyados con la visita de de Castro.

Algunas calles de La Habana han sido decoradas con motivos navideños.
Algunas calles de La Habana han sido decoradas con motivos navideños.
La Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo, desde la llegada de los españoles a América, celebrarla pasó a formar parte de nuestras tradiciones, así como del patrimonio religioso y cultural de nuestro pueblo.

Se adornaban las casas, las vidrieras y las calles, arbolitos y villancicos inundaban la Isla. Llegaba la mágica Nochebuena, víspera del nacimiento, donde se reunían familia y amigos a cenar, abrir regalos y luego a misa de gallo. Se deseaba paz y prosperidad.

Pero Cuba es un país escondido entre el embuste y la desilusión; Belén se alejó de La Habana, y – ante los ojos del Partido - la ilusión navideña creaba extraños círculos de fe que hacían a los ciudadanos perder el anzuelo endilgado; fue por ello que, la muerte de Ernesto Guevara, la siempre inminente invasión, el trabajo voluntario y la crisis económica, se convirtieron en pretextos para que el gobierno cubano suspendiera la festividad.

Era una mezcla entre pecado y frivolidad esperar el advenimiento del niño Jesús, y la llegada de los Reyes  Magos; teniendo la solemnidad de un recién llegado joven líder, creído mesías, y sus hieráticos discípulos. La nueva religión no admitía competencia, y sus deidades prometían ser el non plus ultra de la perfección.

La impuesta no navidad anuló la fantasía, estimuló la farsa del luto y el mito de la obediencia; el país se convirtió en un enorme manicomio donde todos fingen que no existe ambición, y la élite gobernante se especializó en practicar lo que podríamos llamar  “modestia con intermitencia”.

Durante los años de la prohibición, el miedo obligó a los creyentes a esperar en la intimidad de sus casas el nacimiento de Jesucristo; y por idéntica razón, los dirigentes hicieron lo mismo. La diferencia no la marcaba el temor, sino la cercanía al poder.

En 1998, y después de la visita a Cuba de Su Santidad El Papa Juan Pablo II, el gobierno utilizó toda una página de Granma para justificar la decisión adoptada en 1969, y empleando argumentos que iban desde económicos a climatológicos, decretó festivo el 25 de Diciembre.

Para los altos mandantes de la excéntrica revolución cubana, la Natividad era y continúa siendo una época de premios, sobresaltos, alegría o frustración. Todo el día están recibiendo tarjetas, llamadas, abrazos, halagos, queridas, cestas con frutas, golosinas; exclusivas botellas de vino, y exuberantes regalos que llegan de reinos lejanos o de feudos muy cercanos. Porque si bien es cierto que todos esperan la medianoche con sus familiares, cachanchanes y amigotes, sentados frente a una mesa vestida con mantel de hilo, y elegante vajilla de preferencia francesa, escoltada con cubertería de plata; la realidad es que este lujo no muestra su valor de uso hasta que no se recibe la llamada o la visita de un Santa Claus que otrora fue un Fidel aburrido, de conciencia envenenada, que aparecía solemne controlador y discreto; ahora es la de un Raúl tumultuoso, que atosiga con insoportable estridencia y séquito arrogante.

Los dirigentes que reciben regalos van bien, si además estos van convoyados con visita, se saben hombres de confianza; los que no, aprenden a rezar o a pintar, el golpe es demoledor, serán tronados.

Juan Juan Almeida

juanjal+yahoo.com

Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.
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Comentarios
     
por:: Ramon Lucas De:: Miami
diciembre 24, 2012 16:31
No es mi comentario el afán de discutir sino el de aclárame, hasta que yo tengo vivido se suspendieron las fiestas navideñas por que estas coincidían con la zafra ahora recuerdo entre muchas de los argumentos de Barba Truco o sea otro truco era que en ese periodo o sea los días finales de diciembre el grado de la caña estaba alto, recuerdo que esto fue en el año 69 el discurso, esto en aquel momento me causo una desazón por que para mi como cubano criado en las tradiciones era como quitarme algo muy preciado, pase días muy triste pensando que no tendría las navidades. Bueno llego la navidad y se fue sin gloria ni nada la tuve que pasar en un campamento que esta el guajiro de los gallo ahora pues tiene una finca para ello, estoy habalnado de Guiellrmo Garcia Frias otro que en el campamento tenia un lacayo para que le llevar el tabaco y la cafetera y taza de porcela y por que no tambien la fosforera para encender unos tabacos especiales.
Mas nunca viví aquellas navidades en que salia al barrio con la gente pobre pero tenían su puerquito ahora recuerdo a un gran amigo chicho el bisco y alli se comió hasta el 24 de diciembre del 58 puerco asado y este amigo no era mas que un hombre de pueblo, que los guardia mataban bueno yo vivia cerca tan cerca del cuartel como a una cuadra y regrese a mi casa a las 10 de la noche y a las doce los revelde comenzaron la toma del pueblo.

por:: Anónimo
diciembre 25, 2012 18:02
Juan Almeida:
Deberias, tu mismo, hablar de como eran tus propias navidades en tu propia casa. Tu, hijo de "papa" si pudistes disfrutar las navidades como si nunca hubiese habido una prohibicion.
Hablanos de lo Reyes Magos y no de las colas para un juguete basico y no basico.
Hablanos de las tuyas, que nosotros, sabemos las nuestras.
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por:: Omar G Hernandez Rodrigue De:: Moscu
diciembre 25, 2012 23:43
Muy buena pregunta, ??? Para alguien que no vio la cuba por dentro, cada vez que habla, habla desde un avion... cuando Papa le quito los viajes al extranjero.. y no pudo salir a buscar su medicina ( pero cuantos ninos cubanos no podian ni pensar en esa posibilidad, bueno los padre nos sabian que eso existia..) fue cuando su revolucion cambio para mala, pero aun asi sus magos fueron bueno con el.
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por:: Juan Juan Almeida De:: Miami
diciembre 30, 2012 12:12
Mi buen amigo Omar G Hernandez Rodrigue (de Moscú)
Le pormeto contar mis navidades infantiles, al parecer despiertan morbo. El resto de su comentario ya fue contestato por mí en el libro "Memorias de un gerrillero desconocido cubano", léalo y se enterará; o llámeme y se lo cuento, la historia es larga. Mi numero es 1 786 443 5089, úselo
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por:: Omar G Hernandez Rodrigue De:: Moscu/ Rusia
diciembre 26, 2012 07:15
Me gustaria saber por que, no se pone mi comentario, gracias.
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por:: Juan Juan Almeida De:: Miami
diciembre 30, 2012 12:06
Es una pena tener que esconder su identidad para dar una opinión; pero igual, le prometo que en estos días le cuento mis navidades infantiles.