lunes, septiembre 01, 2014, 9:42 am

Opiniones / Iván García

Para 'cambiar el cuerpo'

Quienes trabajan en turnos de noche ya se han acostumbrado a empastillarse o a fumar marihuana, para ahuyentar el sueño y el cansancio.

Dos personas salen de una panadería alumbrada por un generador en La Habana (Cuba).
Dos personas salen de una panadería alumbrada por un generador en La Habana (Cuba).
Néstor, panadero, en sus turnos de trabajo en las madrugadas, luego de vender por la izquierda 60 libras de pan duro al dueño de una cafetería particular, le hace una llamada perdida desde su móvil a un tipo que vive en otra barriada de La Habana.

Es la señal convenida. Unos diez minutos después, el hombre se aparece en una moto. Néstor hace su compra. Dos cigarrillos de marihuana ‘yuma’ por 10 cuc. Y un ‘estuche’ de Ketamina en polvo a 100 pesos.

En el hediondo baño de la panadería prepara un ‘bazuco’. Mezcla la Ketamina con la yerba, y después de liarlo en un papel color cartucho, parsimoniosamente se lo fuma con fruición.

Como complemento, y para ‘cambiar el cuerpo’, hace una ponina con otro panadero y con 2 cuc adquieren  medio litro de ron blanco. No todos los enganchados a las drogas fuertes en Cuba tienen los 50 cuc que puede costar un gramo de melca. A veces más caro.

Se buscan entonces otras opciones. La más socorrida es la marihuana criolla, que se puede comprar por 20 pesos el cigarrillo. O las pastillas de Parkisonil, ofertadas en La Habana clandestina entre 20 y 25 peso cada tableta.

Pero hay muchas y variadas formas de ‘volar’. Según Yulieski, un marginal de arrabal y drogadicto consuetudinario, hay una lista de medicamentos que dejan un efecto de euforia parecido a cualquier droga, además de ser más baratos. Desde la Homatropina en gotas hasta inyecciones para el asma.

Quienes trabajan en turnos de noche, como el panadero Néstor, ya se han acostumbrado a empastillarse o a fumar marihuana, para ahuyentar el sueño y el cansancio.

Pero es entre la ‘farándula’, como llaman a la gente habitual a clubes y discotecas de moda, donde las drogas y sicotrópicos causan furor. Muchos de los que concurren, y su cartera les permite pagar cover de hasta 10 pesos convertibles, cargan en los dobladillos de las chaquetas o dentro de sus cajas de cigarrillos, un gramo de cocaína, pequeñas piedras o porros de marihuana.

“La manera más rápida de ligar buenas hembras es portando piedra o polvo. Es tan importante como tener dinero o un coche. Por lo general, después de la disco, se montan fiestas particulares en la playa o en una casa regada con bastante licor, sexo y drogas”, explica el 'farandulero' Yasmani.

"Algunos músicos de reguetón son enfermos al polvo y la yerba, también hijos de pinchos (dirigentes) e intelectuales de renombre”, asegura Yasmani. Las drogas y pastillas, junto al alcohol, son protagonistas importantes en la noche habanera.

Lo peor, además de los efectos nocivos que causan al organismo, es que más jóvenes se están volviendo  drogadictos. Al principio parece un hobby inofensivo. Y lo hacen “para cambiar el cuerpo”, como le gusta decir al panadero Néstor.

Luego se transforma en una necesidad indetenible. El  propio Néstor, gracias a la venta de pan, harina o aceite por debajo de la mesa, en una madrugada se busca hasta 500 pesos. De un tiempo acá, debido a su adicción excesiva a las drogas, llega a su casa con los bolsillos vacios.

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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Comentarios
     
por:: Anónimo
diciembre 11, 2012 16:45
Es mas facil desentorxicarse de marihuana y cocaina que de la corrupcion comunista.