jueves, agosto 28, 2014, 9:07 am

Opiniones / Iván García

José Martí: forjado en una sola pieza

Se ha escuchado aludir a Martí en la inauguración de un torneo nacional de boxeo, en la apertura de un festival de ballet o en un encuentro de especialistas sobre la dislexia.

José Martí
José Martí
Los cubanos, que casi nunca nos ponemos de acuerdo en nada, suscribimos que el poeta y humanista José Martí (1853-1895) es la figura insigne de la nación cubana.

Pocos lo ponen en duda. Cuando usted visita la casa de algún disidente notará que en sus anaqueles no faltan las obras completas del prócer. En la otra acera, los seguidores del gobierno, también se ufanan de conocer a fondo a Martí.

Por supuesto, hay quienes tienen sus escritos por ser lo políticamente adecuado, pero jamás los revisan y los libros duermen plácidamente, repletos de polvo y telaraña en el último piso de la estantería.

Otros no. Y antes de escribir cualquier ensayo o artículo de fondo, recurren a las obras martianas. Algunos usan sus textos de manera brillante, como el historiador Rafael Rojas, otros al estilo del ideólogo castrista Armando Hart, puede provocar esquizofrenia y angustia si uno se ve obligado a leer sus farragosos escritos.

Si algo sobra en Cuba son citas de José Martí. Las hay para todos los gustos. A la carta. En cualquier conferencia, simposio, debate o lanzamiento de un proyecto político o social, los organizadores se las agencian para colocar un busto o foto a tamaño gigante del Apóstol rematada con uno de sus pensamientos

Se ha escuchado aludir a Martí en la inauguración de un torneo nacional de boxeo, en la apertura de un festival de ballet o en un encuentro de especialistas sobre la dislexia.

A las nuevas generaciones tantas menciones suele molestarlos. “El señor que sabe de todo”, me dijo una tarde con un mohín de disgusto mi hija de 9 años. Sin intentar predicar, le repasé algunos aspectos interesantes del célebre patriota.

La animé a que viese el soberbio filme, El ojo del canario, del realizador Fernando Pérez, quien magistralmente desmonta del pedestal a José Martí. Mi hija no cambió de opinión, pero le gustó ver que Pepito Martí sabía sonreír. “Es que siempre sale en las fotos muy serio y vestido de negro”, argumentó.

Esa noción sobre el más prominente cubano la comparten muchos adolescentes y  jóvenes. Todos tenemos algo de culpa. Los medios por vendernos a una estatua. Y los padres y educadores por presentar clichés.

Creo que fue Sénecas quien alertó sobre el peligro de arrimarse a efigies heladas. Y claro que Martí también fue una persona ordinaria. Fuera de los discursos brillantes y su pasión demócrata en pos de la independencia de Cuba, era una habanero que bebía demasiada ginebra y llevó una vida sentimental con María Mantilla, los dos casados, y según evidencias tuvieron una hija ilegítima.

A los medios oficiales no les gusta abordar esos temas humanos e incómodos. Ellos prefieren forjar un ídolo. Tampoco se habla en la prensa oficial del ingrato papel desempeñado por el hijo de Martí, coronel y jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional, durante la matanza alevosa de 3 mil negros durante el alzamiento del Partido Independiente de Color, en mayo de 1912.

Y en letras pequeñas se suele sobre las diferencias de José Martí con los líderes independistas Máximo Gómez y Antonio Maceo. Pero el haber tenido una hija bastarda, sus discrepancias políticas o su afición a beber ginebra -un viejo jubilado dice que le llamaban Pepe Ginebrita-  no disminuye la figura del Apóstol. Todo lo  contrario. Hace a nuestro héroe más cercano.

Desde su muerte inesperada en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, los encargados de divulgar en Cuba las ideas martianas optaron por ofrecer la  imagen impoluta y sin fisuras de un tipo entregado en cuerpo y alma a la independencia de la isla.

Con la llegada de Fidel Castro en enero de 1959, la manipulación del ideario martiano ha sido mayúscula. De apaga y vámonos. Y así podemos leer sin sonrojo tratados que aseguran que el actual Partido Comunista es la prolongación del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí en 1892.

A ratos no los pintan de rojillo, de izquierdoso. Sin embargo, algunos escritos de Martí sobre determinados conceptos, dejan entrever que él no aplaudía con entusiasmo al filósofo alemán Carlos Marx.

Me quedo con una cita: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos de poder, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados".

Traernos de vuelta a un José Martí creíble es la tarea de los encargados de velar por su obra. Sobre todo para convencer a la más reciente generación de cubanos, que aquel hombre formidable fue mucho más que un diletante, poeta o político vestido de luto y mirada triste. Niños, como mi hija de 9 años, lo agradecerían.

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
El blog de Iván García y sus amigos
Este foro se ha cerrado
Comentarios
     
No hay comentarios en este foro. Anímese a escribir el primero.