jueves, mayo 23, 2013, 5:45 pm

Opiniones / Pedro Corzo

El Cardenal no tiene quien le olvide

Ortega es incapaz, y de ahí la interrogante de cómo fue que llegó a Cardenal, de insuflar los valores del cristianismo y menos aun de predicar la ética sobre la que se sustenta el mundo occidental...

La principal cadena de televisión de Cuba llevará el mensaje del CardenalLa principal cadena de televisión de Cuba llevará el mensaje del Cardenal
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La principal cadena de televisión de Cuba llevará el mensaje del Cardenal
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Ver y escuchar a Jaime Ortega y Alamino es un viaje en el tiempo, una visita a las cortes europeas cuando los petimetres y majos hacían de las suyas en la sociedad de la época.
 
Por supuesto que el rol que le aviene a Ortega y Alamino es el de petimetre. Es acicalado, presuntuoso y vanidoso, el pecado preferido de Satanás, como apunta Al Pacino, en el Abogado del Diablo.
 
Ortega y Alamino es de esas personas que por sus palabras y conducta genera numerosas críticas, por lo que sería interesante conocer las relaciones de este individuo con sus compañeros en el Seminario y cuales fueron las características que le distinguieron de sus pares para llegar a ocupar la posición de Príncipe de la Iglesia.
 
Por su conducta se puede suponer que  escogió la carrera eclesiástica, más por interés que por fe. En la Cuba castrista tenía tres avenidas a elegir, gobierno, oposición y la iglesia, esta última, si se asumía con obediencia al poder temporal, sería menos escabrosa y con su conducta  dúctil y obediente, tenía el futuro asegurado
 
El que tal vez sea el obispo mas petulante en toda la historia eclesiástica cubana, no honra en ninguna medida el evangelio que predica y menos todavía puede inspirar la confianza necesaria para que partes en conflictos intenten conciliar diferencias y vincularse a un propósito común con posibilidades de éxito.
 
Ortega es incapaz, y de ahí la interrogante de cómo fue que llegó a Cardenal,  de insuflar los valores del cristianismo y menos aun de predicar la ética sobre la que se sustenta el mundo occidental y si alguien tenía dudas al respecto debieron quedar disipadas cuando dijo que Monseñor Agustín Román le había planteado que no hablara en el exilio de Reconciliación porque era un asunto escabroso.
 
La manifestación de Ortega presenta a Monseñor Román como un hipócrita, con un proceder bien contrario a la conducta de un pastor que siempre favoreció la verdad, la justicia y la reconciliación.
 
Román  nunca predicó el odio y fue un incansable laborante por un mayor entendimiento entre cubanos, en particular entre las dos orillas de la Iglesia, lo que si es seguro, sin haber estado próximo a Monseñor Román, es que jamás hubiera favorecido un entendimiento con Fidel y Raúl Castro, como evidentemente Ortega propicia.
 
Ortega y Alamino comparte la tesis de la clase dirigente castrista de que es necesario destruir los paradigmas de la Cuba del futuro y Monseñor Román como el también desaparecido Obispo,  Eduardo Boza Masvidal, son referentes éticos para los cubanos de hoy y de mañana.
 
Ortega también traiciona lo que predica cuando muestra un extremo desprecio por aquellas personas que en su opinión no tienen formación académica o un bajo nivel cultural, todo parece indicar que solo predica para generales y doctores, para personas que  considera sanas mentalmente,  porque al parecer opina que para enfrentar el totalitarismo hay que estar loco de remate, y evidentemente el es un sacerdote muy cuerdo. Ortega que mintió cuando dijo que los ocupantes de la Iglesia de la Caridad habían sido expulsados sin violencia, al parecer ignora que la mentira es un grave pecado.
 
Durante su lamentable presentación en la Universidad de Harvard, acusó a los exiliados de organizar y promover las protestas en Cuba, lo que ofende a ese notable grupo de hombres y mujeres en la isla, que sin la protección del Vaticano y sin más escudo que sus convicciones, sostienen una firme lucha por sus derechos, que una parte  de la jerarquía católica cubana prefiere ignorar.
 
El cardenal de un país que vive en la miseria viste ostentosamente. Gusta del perfume y de uñas arregladas, pero lo que es peor, es de una hipocresía sin límites. Hasta su amabilidad es falsa y marca distancia con su interlocutor si considera que este no se ajusta nivel en el que supone se encuentra. Sigo, nada mas lejos del Cristo que dice haber abrazado.
 
Para concluir Ortega y Alamino, reproduce el lenguaje denigratorio del exilio que práctica la dictadura y sus asociados fuera del país.
 
Describe un exilio intolerante, odiador de oficio, capaz de perseguir y execrar a quienes disienten de la mayoría, como si no fueran amplios sectores del exilio los que históricamente han trabajado económica y políticamente a favor del pueblo cubano y mostrado una solidaridad activa cuando así lo han demandado las circunstancias.
 
Por otra parte el exilio no es una entidad centralizada, no responde a un liderazgo sublime, por lo que no se debe hablar del exilio como una ente único.
 
Cardenal, la represión esta en Cuba. La violencia oficial esta en la isla. El exilio no es una entidad homogénea, pero existe democracia hasta para equivocarse,  porque no  responde a la voluntad de caudillos ni jerarcas que distan mucho del amor y comprensión que Cristo predicó.

Pedro Corzo

pcorzo+ocb.ibb.gov

Pedro Corzo, Santa Clara, 1943. Trabaja en Radio Martí desde 1998. Conferencista y escritor. Residió en Venezuela durante doce años y colaboró allí en varios medios de información.

Es presentador del programa Opiniones de WLRN, Canal 17 y columnista de El Nuevo Herald. Ha producido varios documentales históricos entre ellos Zapata, Boitel y Los Sin Derechos.

Entre sus libros se cuentan Cuba, Cronología, Perfiles del Poder, La Porfía de la Razón, Guevara Anatomía de un Mito,  Cuba, Desplazados y Pueblos Cautivos y El Espionaje Cubano en Estados Unidos.
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Comentarios
     
por:: Gustavo
mayo 02, 2012 12:18
Pedro : como siempre eres de lo mejor que tenemos los cubanos. sobre este "cardenal" creo que este siempre fue un chupa medias .

por:: Magda Martin De:: Naples
mayo 03, 2012 08:34
El realismo magico que envuelve la situacion politica, social y moral de Cuba solo lo entiende y descifran los cubanos, a veces me pregunto si por esta distorsion total el mundo es indiferente al caos en que sobrevive el pueblo cubano. Como entender que un representante de la iglesia catolica juzgue, condene y menosprecie a seres humanos aplastados por una dictadura despiadada que convierte a los verdugos en victimas y a las victimas en complices.

por:: barbaro De:: USA
mayo 04, 2012 11:13
EL cardenal jaime ortega no es seguidor de las palabras de nuestro senor jesucristo es un plegado a la tirania castrista desde la propia iglesia catolica,y hasta hace el mismo desprecio que tiene la tirania contra los opositores al regimen,el maximo jefe de la iglesia catolica el santo padre venedicto XVI,pide cambios a todo el mundo y cambios en cuba concebido por el expiritud santo y el cardenal ortega desoye esta suplica,la iglesia catolica en cuba esta jugando el papel de condenar a los cubanos a no ser libres y vivir en paz y democracia,muchos tambien se lo permiten,por eso como politico mantengo mi posicion de haber renunciado a la bandera cubana,la patria y la ciudadania cubana hasta que no allan cambios politicos y economicos en cuba,continuare abogando por una renuncia masiva a la constitucion castro comunista,es como los cubanos lograran una verdadera libertad del comunismo y la exclavitud,el pueblo cubano lo traiciona abiertamente tambien la iglesia.......viva los derechos humanos.