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EEUU elimina intermediarios y entrega ayuda a organizaciones religiosas y comunitarias

El hospital de campaña estadounidense Samaritan's Purse en La Guaira, Venezuela, el 10 de julio de 2026, luego de los terremotos del 24 de junio.
El hospital de campaña estadounidense Samaritan's Purse en La Guaira, Venezuela, el 10 de julio de 2026, luego de los terremotos del 24 de junio.

El Gobierno de Estados Unidos anunció una inversión de 2.000 millones de dólares destinada a reforzar la asistencia sanitaria y humanitaria a través de organizaciones religiosas y comunitarias, en una estrategia impulsada por la administración de Donald Trump.

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A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:

El pueblo de los Estados Unidos tiene un gran corazón. Una y otra vez, nuestros ciudadanos tienden la mano con la esperanza de ayudar a civiles en zonas de guerra, a madres y niños que sufren hambrunas y epidemias, y a las personas heridas o afectadas tras desastres naturales.

Nuestra gente se enorgullece de que el país envíe ayuda a todo el mundo para quienes más la necesitan. Su ferviente deseo es que una gran parte de esos fondos llegue a las personas sobre el terreno que más los requieren, con la mayor celeridad posible.

Con demasiada frecuencia, la ayuda vital se ve obstaculizada por grandes burocracias, y porcentajes considerables de los fondos se destinan a salarios y gastos operativos de grandes organizaciones. En algunos casos, el dinero acaba en los bolsillos de caudillos o dictadores en lugar de llegar a los destinatarios previstos.

La administración del presidente Donald Trump busca solucionar estos problemas reformando la forma en que EEUU canaliza la ayuda: eliminando intermediarios siempre que es posible y entregando los fondos directamente a las organizaciones que trabajan sobre el terreno con los civiles y las familias afectadas.

Por ello, el Departamento de Estado de EEUU ha anunciado una inversión histórica de 2.000 millones de dólares en asistencia sanitaria y humanitaria destinada a organizaciones religiosas y comunitarias que prestan servicios de salud y ayuda humanitaria en todo el mundo. Estos nuevos fondos se asignarán a una amplia red de socios religiosos reconocidos internacionalmente y que operan a nivel local.

En muchos de los países donde Estados Unidos presta asistencia exterior, los proveedores de servicios de salud de inspiración religiosa representan el 40 por ciento o más de todos los centros sanitarios.

Las organizaciones religiosas y comunitarias garantizan que al menos el 80 por ciento de los recursos se destine a servicios de salud de primera línea que llegan a los pacientes y usuarios, al tiempo que optimizan los gastos operativos y de gestión. Esto representa un aumento significativo con respecto al 35 % o 40 % de los recursos que se destinaban a servicios de salud de primera línea en las asignaciones históricas del Departamento de Estado.

Una partida de 1400 millones de dólares de estos fondos respalda la prestación de dichos servicios de salud a través de hospitales y clínicas de carácter religioso y comunitario en más de 20 países.

Mediante la subvención de la Iniciativa de Fe y Comunidad (FCI, por sus siglas en inglés) otorgada a World Vision y a un consorcio de entidades ejecutoras locales de base religiosa, el Departamento prevé aportar hasta 850 millones de dólares en un plazo de cinco años.

Otros 570 millones de dólares se destinarán directamente a hospitales y clínicas religiosos y comunitarios, financiados a través de los memorandos de entendimiento suscritos con los gobiernos de los respectivos países.

Asimismo, Estados Unidos anuncia una partida de 538 millones de dólares para ayuda humanitaria, destinada a la organización Samaritan’s Purse y a un consorcio liderado conjuntamente por World Vision y Compassion International.

Se espera que esta ayuda llegue a 7 millones de personas con asistencia vital crítica en el contexto de 16 crisis humanitarias. Se dispondrá de inmediato de más de 100 millones de dólares para responder a desastres naturales en todo el mundo y, al mismo tiempo, reforzar la preparación ante desastres en 23 países vulnerables a estos fenómenos.

Al apoyar a estas y otras organizaciones locales de base religiosa, la Administración Trump reafirma su compromiso con la gestión responsable del dinero de los contribuyentes y con la prestación de asistencia vital a quienes más la necesitan.

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