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Activista de UNPACU lleva un mes en una celda de castigo


La activista de UNPACU, Lisandra Rivera Rodríguez.

Lisandra Rivera Rodríguez, detenida en diciembre pasado, permanece detenida en la cárcel de Mar Verde, en Santiago de Cuba, y relata en una carta los abusos carcelarios de los que ha sido víctima.

La activista Lisandra Rivera Rodríguez, de 28 años, miembro de la Unión Patriótica de Cuba, detenida el pasado 31 de diciembre y acusada del presunto delito de "atentado", cumple este martes 32 días confinada en una celda de castigo de la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.

Yordanis Chávez, esposo de la activista, dijo a Marti Noticias que desde el día de su arresto ha sido víctima de abusos por parte de las autoridades. Chávez calificó de "tortura sicológica y física" lo que han hecho con su esposa.

"A ella no le han permitido en todo este tiempo ni visitas, ni entrada de alimentos, y las oficiales van a provocarla, y le exigen que se pare en firme y rinda honores militares según el reglamento, pero ella se niega y alega que no es militar, ni puede rendirle cortesía a los que sirven a la Dictadura contra la que lucha", detalló el esposo.

El pasado 31 de diciembre, las autoridades se llevaron detenida a Rivera, junto a su madre Damari Rodriguez y el esposo, tras allanarles la vivienda. Horas después los dos últimos fueron liberados, a diferencia de ella, que estuvo cinco días en los calabozos de la policía y luego fue conducida a la prisión de mujeres, en Mar Verde.

De allí la sacaron el 17 de enero para celebrarle un juicio que quedó concluso para sentencia hasta el 1 de febrero. La petición fiscal es de tres años de privación de libertad.

"La familia supo la fecha del juicio el día antes, y cuando nos presentamos en el tribunal al padre no le permitieron entrar", aseguró Chávez.​

¿Por qué fue detenida Lizandra Rivera?

La activista de UNPACU fue detenida el 10 de febrero de 2016 acusada de fotografiar un decomiso a cuentapropistas en Santiago de Cuba.

En aquella ocasión la golpearon y detuvieron, luego le pusieron una fianza de 20.000 pesos que ella no aceptó pagar. Luego se la bajaron a 200 pesos y tampoco aceptó. "Ella se negó, puesto que aceptarlo era señal de que aceptaba haber cometido delito", explicó Chávez.

Rivera fue liberada, pero en julio pasado un policía la visitó en la casa y le informó que le iban a imponer una multa por lo ocurrido en febrero. La activista no aceptó pagarla.

En ese momento "me dijo que solo aceptaba la multa si los policías que la detuvieron y golpearon eran multados también".

El esposo insiste en que ella es inocente y por eso "nunca aceptó pagar por un delito que no cometió".

Lizandra Robert, activista de la Unión Patriótica de Cuba encargada de atender a los presos politicos, ha estado al tanto del caso de Rivera e insistió en la inocencia de la activista, quien está acusada injustamente.

"Fueron los policías los que la golpearon, y ahora es ella la que está acusada de atentado", señaló Robert.

En un video divulgado por la UNPACU, la madre y el esposo de Rivera dieron lectura a una carta que la joven envió desde la prisión, donde revela el nombre de las carceleras que le aplican las sanciones, y cuenta todas las arbitrariedades que se cometen contra ella:

"Me han quitado las visitas y los pabellones porque no me paro en el recuento, ni me paro en firme cuando viene la inspección".

"Todos los martes me esposan y me llevan casi a rastras para el consejo disciplinario".

"Me dijeron que me suspendían la entrega de jabas y derecho al teléfono".

La activista destaca en la carta que todas las arbitrariedades son para ver hasta donde ella resiste, pero insistió que se mantiene firme en la oposición.

"Estoy en una celda aislada de la que solo se ve de lejos la carretera, y me tienen con candado las 24 horas. Dondequiera que me llevan me tienen esposada.

"Siempre vienen aquí los de la seguridad, pero no llegan a la celda donde estoy", señaló Rivera.

En septiembre del pasado año, la joven explicó en un video divulgado por la UNPACU todo lo ocurrido durante su arresto en febrero.

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    Idolidia Darias

    Idolidia Darias estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Es autora  del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar”  y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”.
    Es autora del blog lafronteratransparente.

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