Poco más de dos años después del triple crimen de Usera, el criminal se encuentra bajo custodia.
El diario El Nacional de Caracas reporta que cumpliendo una orden de arresto circulada por la Interpol, fue detenido el pasado 3 de octubre en Ciudad Guayana, estado venezolano Bolívar, el ex marine estadounidense Dahud Hanid Ortiz, buscado por el asesinato en junio de 2016 de dos ciudadanas cubanas y un ecuatoriano en un bufete de abogados de la calle Usera, en la capital española.
Hanid Ortiz, de origen venezolano, estaba en el país presuntamente visitando a su familia cuando fue detenido. Ha sido trasladado a Caracas, de donde se espera sea deportado a España para comparecer ante las autoridades
Sus víctimas fueron las cubanas Elisa Consuegra Gálvez y Maritza Osorio Riverón, y un taxista ecuatoriano, John Pepe Castillo. La prensa española catalogo lo sucedido como "el triple crimen de Usera".
Lee también Exmilitar de EEUU, presunto asesino de dos cubanas en EspañaA quien realmente buscaba el ex militar, dado de baja por mentir en su expediente, no era a ellos, sino al jefe del bufete, el peruano Víctor Salas, quien tenía una relación sentimental con su esposa. Ambos habían chocado ya al respecto a través de correos electrónicos.
Las empleadas cubanas del bufete Euroasia se ocupaban de recibir a los clientes, sobre todo sudamericanos y chinos, y preparar los expedientes en materia de extranjería.
Maritza Osorio Riverón hacía de recepcionista y de secretaria. Había dejado su natal Holguín 20 años atrás y vivía con su hija, que trabajaba en una tienda de ese barrio popular, al suroeste de la capital española.
Elisa Consuegra Gálvez, abogada formada en la Universidad de La Habana, hacía funcionar el despacho y cubría las ausencias cada vez más frecuentes del jefe. Recién había homologado su título y planeaba abrir su propio bufete.
Según la reconstrucción de los hechos por la policía española, citada por el diario El País, Hanid Ortiz fue recibido aquel 23 de junio por Maritza, quien ante la insistencia de aquel llamó por teléfono a Salas. Este nunca acudió. Aparentemente el visitante fue interpelado por Elisa, a quien apuñaló y degolló con un arma blanca que llevaba consigo.
Maritza intentó defenderse con una “pata de cabra” que tenían en la oficina, pero el exmilitar se la arrebató y la mató a golpes. Pese a la situación, Hanid-Ortiz decidió quedarse en el lugar hasta que llegara Víctor Salas. Para vengarse había recorrido casi 2.000 kilómetros en automóvil desde Wurzburgo, en Baviera, Alemania, donde residía.
Sobre las cinco de la tarde, llegó un hombre. El exmilitar se le abalanzó y lo mató con el mismo objeto contundente. Según los investigadores, tal vez pensó que se trataba del abogado peruano. Pero no era él, sino el ecuatoriano Castillo, un cliente con prisa que había dejado su auto en doble parqueo en la calle Marcelo Usera.
Antes de huir, el asesino arrojó sobre los cuerpos de las dos mujeres los expedientes acumulados sobre el escritorio y les prendió fuego.
Restos de una botella de agua fabricada en Alemania que se encontró en el lugar del crimen y que se salvó del incendio fueron la punta del hilo que conduciría eventualmente a las autoridades hasta Hanid Ortiz.
(Con información de El Nacional y El País)