Enlaces de accesibilidad

Y la mariposa será libre


Esa magistral propaganda del régimen en abanderar a las delegaciones deportivas, enmascarando la ideología del castrismo bajo el sentimiento de la patria, es lo que provoca aversión de que muchos aficionados prefieren ver a los equipos cubanos derrotados para ocasionarle un disgusto a la maquinaria del régimen.

La participación de los equipos deportivos cubanos por lo general llegan siempre envueltos dentro de la demagogia política, algo constante para el deporte de la isla en estos 50 años de régimen castrista. Y aunque esa afirmación es una verdad de Perogrullo que todos conocemos, es necesaria decirla para luchar frente a la efectiva tesis hitleriana de que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad con la que los ideólogos del sistema socialista confunden con sus verdades absolutas.

Hace unos años antes de salir de Cuba el seleccionado nacional de béisbol que intervino en el segundo clásico de béisbol en los Estados Unidos, el presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández afirmó que el país asistiría con un equipo de "patriotas", capaces de defender la "dignidad del béisbol revolucionario".

Es claro que para el gobierno socialista los peloteros cubanos que juegan en Grandes Ligas no son patriotas, ni revolucionarios y mucho menos todos aquellos ciudadanos que decidieron abandonar el país cansados del sistema político, pero sin aborrecer a la patria a pesar de ser calificados por el gobierno bajo el genérico de gusanos.

La propaganda del régimen durante más de 50 años pretende dividir a los cubanos que viven fuera de la isla con los que se encuentran dentro, bajo el sofisma de que ellos, los defensores del gobierno, son los verdaderos patriotas.

Pero la prédica va más allá. El béisbol revolucionario es auténtico, el otro, el llamado rentado no significa nada, no es patriota. Así de un plumazo la actuación de jugadores como Orestes Miñoso, Luis Tiant, Miguel Angel González, Adolfo Luque, Martin Dihigo, Manuel "Cocaína" García, entre otros cientos, fue buena deportivamente, pero como fueron rentados, profesionales, son casi despreciables ante la magnitud del deporte revolucionario impoluto, casi celestial.

Pero vamos por paso. ¿Quién puede quitarle la legitimidad de patriota al inolvidable Adolfo Luque, recordado por el mote de papa Montero, un hombre que en las Grandes Ligas se hizo famoso por su indumentaria cubana ciento por ciento. Vestido de guayabera, sombrero jipi japa y pantalón blanco de dril fue la estampa del espíritu cubano desde la década de los años 20 hacia delante en los Estados Unidos?

A vuelo de pluma es posible afirmar que en los campeonatos profesionales cubanos de béisbol antes del 59 nunca se comprobó que un jugador se vendiera a los apostadores, situación que ocurrió en varias ocasiones dentro del sacro "deporte revolucionario."

La palabra revolucionario significa, según el diccionario, "cambio rápido y profundo en cualquier cosa" y que sepamos dentro del sistema deportivo, ni en la sociedad cubana existen esas transformaciones. Sin embargo, quien puede negar que tanto Aroldis Chapman como Liván Hernández, por solo citar a estos deportistas, no son revolucionarios cuando al escapar de la isla transformaron sus vidas para incorporarse a otra sociedad y una manera diferente de jugar béisbol.

Los exponentes del pensamiento clásico como Ovidio, Séneca, Cicerón, asociaron a la patria con la idea del bienestar y la definieron como el lugar donde se puede vivir bien. PATRIA EST UBICUMQUE EST BENE. Por su parte el ensayista francés, Maximilien Mirabeau aseguró que uno lleva la patria en la suela de los zapatos, en clara alusión de que la patria se encuentra donde uno este.

Esa magistral propaganda del régimen en abanderar a las delegaciones deportivas, enmascarando la ideología del castrismo bajo el sentimiento de la patria, es lo que provoca aversión de que muchos aficionados prefieren ver a los equipos cubanos derrotados para ocasionarle un disgusto a la maquinaria del régimen. En definitiva cada quien tiene el derecho a expresar su repudio de la mejor manera que entiende.

Pero es válido indicar que esos sentimientos encontrados son los que prefiere el gobierno que sientan los exiliados para dividir mas la nación en dos partes. Los de "allá" y los de "aquí". Cuba nos pertenece a todos y los éxitos de los deportistas también, la patria es de todos y si no atenemos a la definición del diccionario de María Moliner, que patriota es el que ama a su patria, particularmente el que ha realizado algún sacrificio por ella, entonces todos los que vivimos fuera de Cuba somos los verdaderos patriotas y no aquellos que desde la isla toman a la patria como pedestal para justificar sus permanencia en el poder.

Nosotros somos los patriotas, porque sacrificamos nuestra historia, nuestra familia y nuestros sentimientos al irnos a otras partes del mundo. Voltaire dijo que se tiene una patria bajo un buen rey, no bajo uno malo y aquellos que decidieron estar fuera de Cuba tienen su patria en la suela de sus zapatos y saben que el cliché del patriotismo y dignidad revolucionaria, es más de lo mismo con lo que durante medio siglo nos recetaron en el lavado y secado cerebral del castrismo. No le hagan caso. No hay dos Cuba, solo una y recordar eso posibilitará comenzar a sanar las heridas de este tiempo terrible mas temprano que tarde donde finalmente la mariposa será libre.

XS
SM
MD
LG