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Vientos impiden a estadounidense ciego llegar a EEUU desde Cuba en kayak


El atleta estadounidense con limitaciones visuales Peter Crowley rema en un kayak

Nacido con atrofia óptica, que solo le dejó un 7% de visión, el estadounidense de 56 años partió el viernes pasado al mediodía de La Habana.

El estadounidense ciego Peter Crowley sufrió inesperados fuertes vientos que le impidieron completar el cruce en kayak desde Cuba a Estados Unidos, pero se siente satisfecho por haber llevado a la isla equipos para estudiantes con discapacidad visual, afirmó este miércoles a la AFP.

Crowley aseguró en entrevista telefónica que desea intentar de nuevo la hazaña, probablemente el año entrante, pero aclaró que lo hará siempre y cuando el gobierno estadounidense vuelva a autorizarle a llevar equipos para personas que son consideradas ciegas por su escasa visión.

Nacido con atrofia óptica, que solo le dejó un 7% de visión, el estadounidense de 56 años partió el viernes pasado al mediodía de La Habana para cruzar el Estrecho de la Florida en su kayak rojo, esperando llegar en menos de 25 horas a Cayo Hueso, extremo sur de Florida (sureste de Estados Unidos).

Ocho horas más tarde, "el clima no nos permitió continuar así que hice el resto del camino en el barco de apoyo", indicó.
Pese a que antes de partir los pronósticos mostraban un clima "casi perfecto", Crowley, quien en el pasado navegó por el río Hudson y cruzó el Canal de la Mancha, debió soportar vientos de hasta unas 20 millas por hora (32 km por hora) en contra y las condiciones climáticas empeoraban a medida que pasaban los minutos.

"Era como remar sobre una cinta para correr", dijo Crowley, residente en las afueras de Albany, Nueva York, casado y con tres hijos.
El atleta estadounidense con limitaciones visuales Peter Crowley
El atleta estadounidense con limitaciones visuales Peter Crowley
"Si crees en Dios, Dios no nos estaba dejando hacerlo. Si crees en la mala suerte, tuvimos mala suerte", aseveró. "Por razones de seguridad, hicimos lo correcto", consideró.

Él y su hijo Peter, que iba en su propio kayak, terminaron el resto del camino en el catamarán que los acompañaba.

Esta iba a ser el primer cruce del estrecho en Kayak, según autoridades del Club Náutico Hemingway en La Habana.

Cruzar el estrecho, plagado de tiburones, nadando o remando ha sido en los últimos años una meta de muchos deportistas, principalmente estadounidenses, que buscaban una marca personal y promover la amistad entre Estados Unidos y Cuba, que carecen de relaciones diplomáticas y están enfrentados por causas políticas desde hace más de 50 años.

Pero, sobre todo, ha sido el reto de miles de desesperados cubanos que durante medio siglo han intentado escapar de la isla hacia EE.UU en balsas y toda suerte de frágiles embarcaciones, intento en que muchos han perecido ahogados o devorados por los tiburones.
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