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¿Cómo protegerse de los daños de la quimioterapia?


Unidad de radioterapia en el hospital de Alava, España

Por primera vez científicos encontraron la forma de proteger al organismo de pacientes con cáncer de los efectos perjudiciales de la quimioterapia.

Los medicamentos de quimioterapia pueden matar rápidamente a las células cancerosas pero también tienen efectos en el tejido sano del paciente. Por ejemplo, el tratamiento puede destruir a la médula ósea, que se encarga de producir nuevas células sanguíneas.

Los científicos del Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson, en Estados Unidos, lograron crear un "escudo" de células madre para proteger la médula ósea de los pacientes sometidos a la terapia.

Lo hicieron modificando las propias células madre sanguíneas del paciente y trasplantándolas para proteger a este tejido.

Los resultados del estudio preliminar llevado a cabo con tres pacientes con cáncer cerebral, dicen los científicos en Science Translational Medicine (Science Medicina Traslacional), mostraron resultados alentadores.

Dos de los pacientes sobrevivieron más tiempo del pronosticado y el tercero continuaba vivo tres años después del tratamiento y sin progresión de la enfermedad. El enfoque, afirman los expertos, es "completamente innovador".

El organismo constantemente produce nuevas células sanguíneas en la médula ósea, que se encuentra en el interior de los huesos largos. Sin embargo, este tejido es uno de los más susceptibles al tratamiento de quimioterapia.

Estos fármacos provocan una reducción en la producción de glóbulos blancos y de glóbulos rojos, lo cual incrementa el riesgo de infección en el paciente.

En el nuevo estudio, los científicos se centraron en pacientes con glioblastoma, una forma de cáncer cerebral que casi siempre es mortal. Los investigadores extrajeron médula ósea de los pacientes y aislaron las células madre. Posteriormente utilizaron un virus para "infectar" a las células con un gen que es capaz de protegerlas de los efectos tóxicos de la quimioterapia.

Según la investigadora Jennifer Adair, la quimioterapia dispara tanto a las células del tumor como a las células de la médula ósea, pero al colocar escudos protectores en las células de la médula ósea, éstas quedan protegidas mientras que las células del tumor están desprotegidas.

Según el profesor Hans-Peter Kiem, hallaron que los pacientes que recibieron el trasplante de células madre modificadas con el gen fueron capaces de tolerar mejor la quimioterapia y sin efectos secundarios negativos.

La media de supervivencia de los pacientes con glioblastoma -sin el nuevo trasplante- es de poco más de 12 meses. Uno de los pacientes continúa vivo 34 meses después de recibir el trasplante, afirman los científicos.

Los científicos creen que esta estrategia también podría eventualmente beneficiar a pacientes cuya médula ósea resulta afectada debido a otros trastornos, o para pacientes con VIH o SIDA en los cuales el trasplante podría incrementar el número de células resistentes al virus.
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