Enlaces de accesibilidad

Nunca, pero nunca, deje de escribir


Pero a veces la información reboza el alma, contabilizamos las líneas que escribimos al día, nos preocupamos porque nadie comenta sobre lo que publicamos, o nos molesta la crítica, tan es así que incluso llegamos a tomar la más drástica de las decisiones: “hoy no escribo.

“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”
- Oscar Wilde -

La Musa está de vacaciones, está lejos, no asoman las ideas, no surgen historias hilvanadas, y llevo rato a la espera de esa fugaz inspiración.

Cuando hice el comentario a un colega de la redacción de noticias de mi mal día de desinspiración y le regalé una retahíla de excusas para no tratar de estimular el talento me dijo, “cuando no hay nada que decir, mejor no escribir nada”.

“Gracias, pero considero que se trata de un excelente consejo para excusar la mediocridad”, le respondí.

El comentario me animó a entregarme desafiante y sin rumbo a la cuartilla en blanco, convertida hoy en una especie de lastre pesado. Caí en cuenta de que mantener la misma periodicidad de publicación no es sencillo porque aunque no lo parezca detrás de cada columna hay una persona, detrás de cada línea hay un tema que hay que darle vida propia para entretener y no aburrir.

Divino el don de aquellos que describen imágenes y plasman pensamientos en el papel utilizando un lenguaje fulminante como si cada recodo de la existencia fuera un poema subterráneo. Ellos también son fieles esclavos de esa Musa inspiradora que así como viene, sin avisar, también desaparece.

Los que picamos teclas no somos una máquina, somos seres humanos con obligaciones, placeres y una vida fuera del quehacer periodístico que ocupa capacidad intelectual y distrae a las neuronas.

Es que cuesta hallar aquello que apetece sin perder el entusiasmo, porque no siempre es fácil dar con un tema que inspire a escribir y que resulte de interés tanto para el autor como para el lector. Lo importante es sentirse a gusto, disfrutar escribiendo y cada vez más tratar de definir un estilo propio.

Las palmas para aquellos colegas compulsivos que publican dos y tres artículos al día, pero a veces hay que leer más y escribir menos porque la avidez por saber no debe languidecer porque leer mucho y sobre temas diversos despierta curiosidad y aumenta la capacidad de reflexión.

“La perfección se alcanza, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando ya no queda nada más que quitar.”

-- Antoine de Saint Exupéry--

Pero a veces la información reboza el alma, contabilizamos las líneas que escribimos al día, nos preocupamos porque nadie comenta sobre lo que publicamos, o nos molesta la crítica, tan es así que incluso llegamos a tomar la más drástica de las decisiones: “hoy no escribo.

Al final salimos derrotados, nos venció la nada en una jornada de sequía de inspiración. Pero total, hay mucha gente que no escribe y son felices. Mañana, bueno mañana será otro día.

XS
SM
MD
LG