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Trucidar las fiestas navideñas para su provecho es otro crimen más del régimen castrista en los más de cincuenta años de su guerra totalitaria contra la indefensa población cubana que de un tirón perdió la buena noche de la Navidad para llenarse de los malos días del “castrianismo” inducido por su Mesías en jefe.

La megalomanía del más máximo de los lideres castristas no podía aceptar que el niño Jesús, Santa Claus, los tres Reyes Magos y el espíritu navideño con sus tradicionales fiestas fueran más populares que él, y su nueva secta político-religioso del “castrianismo”, y los excluyó de la vida nacional de los cubanos de una manera sutil y consciente.

Así, mientras que con rostro sonriente y gestos amistosos decía el primero de enero de 1959 en Santiago de Cuba que “habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestra y nos critican”, dentro de su agenda secreta para anular todas las libertades y asumirse como el dueño absoluto de Cuba se encontraba también acabar con estas fechas festivas.

Y como para desplazar a una religión hay que presentar otra, de manera solapada dejó entrever símbolos comparativos, como su edad de 33 años en 1959 igual a la de Cristo, sus doce “apóstoles” que se salvaron del Granma y comenzaron con él en la Sierra Maestra, el truco de la paloma blanca en el hombro y así sucesivamente incluyó mitos para crear su imagen de Mesías que llegaba para castigar a los ricos y salvar al pobre pueblo cubano.

En buena medida su formación en una escuela religiosa lo ayudaba para comprender la fuerza de la iglesia dentro de las masas. De acuerdo a un artículo en el Diario de la Marina en 1957, la Iglesia Católica tenía en la isla 57 colegios de varones y 110 de niñas con una matrícula de cerca de 40 mil alumnos. La iglesia además contaba con tres universidades, hospitales, clínicas, asilos. Según el anuario Pontificio de 1960 el número de escuelas católicas ascendía en ese tiempo a 339 con una matrícula de 65,519.

Por supuesto todos esos muchachos creían en la Navidad y eso no le gustaba al Mesías en jefe. No, no le gustaba y comenzó a torpedear a la iglesia ya de manera abierta y el 11 de agosto de 1961 dijo:

“….me gustaría ver una hoja pastoral condenando los crímenes del imperialismo, los horrores del imperialismo...entonces veremos que quienes condenan a una Revolución que está con el pobre, que está con el humilde, que predica el amor al prójimo y la confraternidad entre los hombres...quien condene una Revolución como esta, traiciona a Cristo, y al mismo Cristo serían capaces de crucificarlo otra vez”. ¡Suavana!, strike one.

En el segundo strike liquidó todos los programas católicos de radio y televisión, persiguió y expulsó a muchos sacerdotes y consiguió vincular a la iglesia y sus representantes como defensores del viejo orden y enemigos de la humana revolución.

Ya para entonces todo estaba listo para la segunda parte del plan que consistía en acabar con la tradición navideña y la oportunidad se le presentó durante la fracasada zafra de los 10 millones de 1970 cuando movilizó a miles de personas para cortar caña. Pero vean que dijo el Mesías en jefe el 27 de octubre de 1969 en el teatro Chaplin y con qué habilidad vincula todas las fiestas de diciembre con julio, el mes simbólico de los festejos del “castrianismo”.

“Las fuerzas que ya se han considerado movilizadas son grandes. Nosotros creemos que para el mes de marzo habrá aproximadamente unos 350 000 hombres al campo, ¡trescientos cincuenta mil hombres!

Con esta zafra que se inicia tendremos un período de trabajo largo.

Tenemos las tradicionales fechas de fines de año: la Nochebuena, el Año Nuevo, el 2 de Enero. ¿Dónde debemos estar el día 24 de diciembre? (EXCLAMACIONES DE: “¡En la caña!”) ¡En la caña!

¿Dónde debemos estar el día Primero de Enero? (EXCLAMACIONES DE: “¡En la caña!”) ¿Dónde debemos estar el día 2 de enero, conmemorando el aniversario de la Revolución? (EXCLAMACIONES DE: “¡En la caña!”) ¡En la caña! (APLAUSOS PROLONGADOS)

¡Y esa sí que será una verdadera conmemoración! ¡Ese sí que será un recuerdo digno de los que han luchado y han caído por esta causa! ¡Ese si será un avance de la conciencia!

¿Y por qué? ¿Acaso porque no nos gustaría celebrar de otra forma esa fecha, con fiestas, con concentraciones? ¿Acaso porque no nos gustaría conmemorar las fiestas tradicionales? ¡No!, sino porque la necesidad nos impone esa actividad, la necesidad nos impone ese deber.

Si interrumpimos ese descomunal esfuerzo, si interrumpimos la ofensiva en esos días, corremos el riesgo de perder la batalla.

Y por qué? ¿Acaso porque no nos gustaría celebrar de otra forma esa fecha, con fiestas, con concentraciones? ¿Acaso porque no nos gustaría conmemorar las fiestas tradicionales? ¡No!, sino porque la necesidad nos impone esa actividad, la necesidad nos impone ese deber.

Si interrumpimos ese descomunal esfuerzo, si interrumpimos la ofensiva en esos días, corremos el riesgo de perder la batalla.

Y por eso, de los centrales que estén moliendo, el día de máxima razón de molida debe ser el día 25, cuando todos se den cita allí en los cañaverales, el 23, el 24. Y el día de máxima razón de molida de todos los centrales en enero debe ser el día 2, cuando el día 1ro todo el mundo se haya dado cita allí el día 31 todo el mundo se haya dado cita en los cañaverales (APLAUSOS).

¿Es que acaso no tendremos fiestas? ¿Es que acaso no tendremos celebraciones? ¡Sí, las tendremos después de la zafra! ¡Las tendremos en julio con los 10 millones. Entonces sí tendremos un formidable 26 de Julio. Entonces sí tendremos fiesta en Santiago y en todos los pueblos. Y entonces sí tendremos carnavales y tendremos de todo en el mes de julio (APLAUSOS). Y tendremos fiestas en todos los pueblos y en todos los centrales azucareros y en todas las granjas.Suavana!, strike tres, ponchada la navidad).

De acuerdo a Chomsky, en sus estrategias de manipulación mediática, este discurso se encuentra dentro del estilo de crear problemas y después ofrecer soluciones, donde se crea un problema, una situación prevista para causar cierta reacción en el publico para que el mismo sea mandante de las medidas que se desea acepte, como crear esta aparente crisis económica para que aprueben, como un mal necesario, el retroceso de derechos sociales.

Entonces de un tirón colocó día de reyes, navidad, carnavales, y fiesta nacional todo en julio para celebrar su politizado 26 donde comenzó su creencia de ser el enviado divino del socialismo. No fue hasta 1998, luego de la visita del Papa Juan Pablo II a la isla, que la navidad volvió a establecerse como día feriado y fiesta en la isla caribeña.

Por supuesto la amputación forzosa del festejo de diciembre representó que millones de personas dentro de la isla, sobre todo niños, perdieran la opción del espíritu navideño; al final es una violación del estado a los derechos humanos de los ciudadanos imponer una doctrina o prohibir de manera velada un festejo religioso.

Cada quien debe tener la opción de creer y determinar que fe debe seguir. Trucidar las fiestas navideñas para su provecho es otro crimen más del régimen castrista en los más de cincuenta años de su guerra totalitaria contra la indefensa población cubana que de un tirón perdió la buena noche de la Navidad para llenarse de los malos días del “castrianismo” inducido por su Mesías en jefe.

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