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Londres, la ciudad como musa de Charles Dickens


Londres

Bajo el título "Dickens y Londres", se presenta al público una muestra sobre el autor

Una nueva exposición en el Museo de Londres, situado en las mismas calles del este de la capital por donde se supone que caminaron los personajes del novelista británico Charles Dickens, explora hoy la relación entre el escritor y la urbe, que en el siglo XIX era la mayor del mundo.

Dickens, que supo retratar como nadie los cambios sociales de la Inglaterra victoriana, se inspiró para escribir sus obras en Londres, la ciudad que fue su musa y a la que llamó su "linterna mágica".

Bajo el título "Dickens y Londres", se presenta por estos días al público esta muestra y es la primera sobre el autor en el Reino Unido desde los años 70, así como la más grande organizada para conmemorar el bicentenario del nacimiento del escritor, que se cumple el 7 de febrero de 2012.

Todas las obras de Dickens menos una, "Tiempos difíciles", están ambientadas total o parcialmente en la capital británica, una ciudad que creció a un ritmo vertiginoso con la Revolución industrial y que albergó y desarrolló como ninguna otra -a los ojos del novelista- los conflictos y contradicciones de la era moderna.

En sus novelas, la mayoría de las cuales escribió en forma de serial para revistas –lo que le convirtió en un pionero del género-, Dickens "simpatiza con los pobres, con la gente trabajadora, a quienes suele describir como amables y virtuosos", explicó a Efe John Bowens, profesor de literatura de la universidad de York y uno de los comisarios de la muestra.

Las peripecias del huérfano Oliver Twist cuando llega a la gran ciudad o las de su otro personaje no menos famoso, David Copperfield, son un reflejo de las dificultades que atravesaba la gente menos pudiente para sobrevivir en una época de grandes desigualdades sociales.

La exposición recoge, a través de cuadros y objetos antiguos, ese contexto citadino cuando aparecieron grandes inventos como el correo postal y el ferrocarril, en coexistencia desigual con la explotación del trabajo infantil y el derecho al voto sólo para una minoría.

Una de las atracciones de la exposición, que explora temas como la mortalidad infantil, es el manuscrito original con la pequeña caligrafía en tinta de Dickens de su novela "Grandes Esperanzas", considerada por muchos expertos su obra más perfecta, donde explora el costo que se paga cuando se sube en la escala social.

Aunque Dickens retrató la injusticia que le rodeaba, y que investigaba en largos paseos nocturnos por Londres para combatir el insomnio, no era un revolucionario, sino, según Bowens, "un reformista radical y compasivo" que quería influir con su obra para lograr "un cambio social gradual". Y al igual que Jonathan Swift, que con sus novelas consiguió que se suprimiera el mal trato al que eran sometidos los marineros en los barcos, la novela de Dickens “Las aventuras de Olivier Twist” constribuyó a mejorar las condiciones de vida de los huérfanos en los auspicios.

En una ocasión a Rulfo le preguntaron para qué servía una novela y el autor de Pedro Páramo respondió sin vacilar que no para mucho más que para ser leída.

Una respuesta ingeniosa, sin duda. Y puede que hasta irreverente, que es lo propio de un escritor transgresor como el mexicano, que sólo escribió una novela y un libro de cuentos. Pero refutada por Dickens con más de cien años de antelación.
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