Enlaces de accesibilidad

noticias

FALLECIO EL GENERAL WESTMORELAND


Westmoreland falleció de causas naturales en el asilo Bishop Gadsden donde había vivido con su esposa, dijo su hijo James Ripley Westmoreland. “No tengo que disculparme, no tengo pesares. Di mis mejores esfuerzos”, dijo Westmoreland a The Associated Press en 1985. “He sido colgado en efigie, me han escupido. Hay que dejar que cosas así le resbalen a uno”.

El General de cabellos platinados y quijada cuadrada que ascendió desde las filas rápidamente durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde llegó a ser el Superintendente de la Academia Militar de Estados Unidos en West Point, Nueva York, afirmaba que Estados Unidos no perdió el conflicto en el Sudeste de Asia.

“Mantuvimos el frente. Impedimos que continuaran cayendo las fichas del dominó”, declaró en 1985 al cumplirse el vigésimo aniversario del envío a Vietnam de la 173 Brigada Aerotransportada. “No perdimos la guerra militarmente. El hecho es que nosotros como nación no cumplimos la promesa que hicimos a Vietnam del Sur”.

Como comandante supremo de las fuerzas americanas en el Sudeste de Asia, Westmoreland supervisó la entrada de las tropas de Estados Unidos en Vietnam del Sur y el aumento sustancial del número de soldados americanos allí. Pidió en vano permiso para combatir a las fuerzas enemigas en sus santuarios de Cambodia, Laos y Vietnam del Norte.

El apoyo americano a la guerra recibió un tremendo golpe cuando las fuerzas enemigas atacaron varias ciudades y pueblos en todo Vietnam del Sur en lo que se conoce como La Ofensiva del Tet en 1968. Aunque Westmoreland rechazó con éxito esos ataques, el pueblo americano quedó anonadado porque el enemigo había llegado a la Embajada de Estados Unidos en Saigón aunque sólo fuera por unas pocas horas.

Después de eso el presidente Lyndon Johnson limitó aún más los aumentos de tropas. Cuando pidió refuerzos para responder a los ataques, Westmoreland recibió la orden de regresar a Washington para ocupar el cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos. Posteriormente, cuando muchas de las heridas causadas por la guerra divisionista comenzaban a sanar en Estados Unidos, Westmoreland encabezó a miles de sus camaradas en la marcha de veteranos celebrada en noviembre de 1982 en Washington para inaugurar el Monumento de la Guerra de Vietnam.

Westmoreland decía que ésa fue “una de las experiencias más emocionantes y enorgullecedoras” de su vida.

XS
SM
MD
LG