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Dudan que liberen a los que se pudren en la selva


Policías colombianos abogan por la libertad de colegas secuestrados
Con escepticismo recibió la sociedad colombiana en días pasados el anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) del fin de la práctica de los secuestros y la promesa de liberar a los diez militares y policías que siguen en su poder como rehenes.

La declaración del secretariado del Estado Mayor Central de la guerrilla más añeja de Latinoamérica fue recibida con tibieza por el presidente Juan Manuel Santos, quien dijo que era un paso “importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta”, a pesar de que el grupo anunció la decisión de derogar una “ley rebelde” de 2000 acerca de su financiación por medio del secuestro de personas.

Sobre este y otros temas accedió a conversar la senadora colombiana del Partido Verde, Gilma Jiménez, conocida defensora en su país de los derechos infantiles y de las personas sin techo.

P-¿Cómo toma usted el anuncio de las FARC si se tiene en cuenta que este grupo guerrillero no se ha caracterizando propiamente por cumplir su palabra? Muchos recuerdan cuando Tirofijo le dejó a Pastrana la silla vacía durante las conversaciones de paz de hace más de una década.
R-Con sorpresa, yo tengo esperanzas pero no es fácil tenerlas, porque aquí en Colombia hemos tenido que vivir una guerra infame, esta estrategia del secuestro es repudiable, tenemos policías y soldados pudriéndose en las selvas de este país por más de una década, entonces lo primero es que suelten a todos y se los devuelvan a sus familias. Y que ojalá ese anuncio que nos llena de esperanza se cumpla, para que no sea una frustración más para el pueblo de Colombia.

P- ¿Usted cree que es posible tener esperanzas cuando hace muy poco las FARC pusieron bombas en varias zonas de Colombia?
R-Yo entendería que es una estrategia de este grupo para ir abriendo un camino de reconciliación. Pero si nos anuncian por un lado que no van a seguir los secuestros, pero por el otro nos van a bombardear nuestros pueblos y llenarlos de muertos civiles, ¡de niños!, entonces no sabría qué creer. En esta guerra han caído cientos de niños con bombas, los han secuestrado para llevarlos a la guerra, y cuando una organización -no importa si es de izquierda o de derecha- llega a eso es porque perdió los límites. No solamente es el tema del secuestro, sino también el cese de esas hostilidades, de meter a la sociedad civil en un asunto tan doloroso. Tenemos fe, esperanza y Dios quiera que (las FARC) se hayan tocado sus corazones y hayan entendido el dolor que les están causando a sus compatriotas.

P-¿Usted piensa que se han “tocado los corazones” o que se sienten debilitados con las constantes ofensivas militares que los han obligado a replegarse?
R-Sin lugar a dudas, en la última década el Estado colombiano ha dado una lucha sin cuartel, y sí, las FARC son una organización infinitamente debilitada, sus líderes fundamentales han ido cayendo en acciones de guerra, y obviamente hay un debilitamiento político. Es tan absurdo esto que está pasando… Ellos siempre han creído, por décadas, como justificación a sus acciones, que el pueblo los ve con simpatía. Y resulta que el pueblo colombiano no los ve con simpatía: los ve con temor, con desprecio, con indignación.
Estas décadas de sangre, secuestros, gente que creció en la guerrilla, que los reclutaron desde niños, son vidas perdidas, eso no ha servido para nada en la historia de nuestro país.

P-¿Seguirá la política de incentivos para desmovilizar guerrilleros en Colombia?
R-Esa es una pregunta que tiene que contestar el gobierno, no un congresista, pero la sociedad colombiana ha sido supremamente generosa en este aspecto. Son personas (los guerrilleros) que pueden reinsertarse en la sociedad, volver a la vida civil, acceder a todas las oportunidades que tiene el resto, con limitaciones y dificultades, pero las tienen. De manera que el camino está abierto y el presidente Santos les ha mandado en más de una oportunidad la señal, les ha dicho: “Aquí estamos, vuelvan con sus familias, lleven una vida normal, ayúdenos a construir este país”. El escenario por parte del gobierno está dado, lo que queda es la voluntad de ellos por enmendar esas decisiones que tanto daño ha causado a sus compatriotas.

P- Si la guerrilla abandona el secuestro, como dice, ¿con qué actividad ilícita van a financiarse?
R-El secuestro, para la guerrilla, ya no es un instrumento preferencialmente económico, de hecho los últimos secuestros han sido a soldados y policías como un instrumento de presión al Estado colombiano, inclusive para intercambiar prisioneros. Ahí está por medio el narcotráfico. Nosotros derrotamos a esos capos de la mafia, a esos personajes siniestros que dominaron a Colombia con ese mercado multimillonario del narcotráfico. Y al haberlos derrotado, la guerrilla entró a formar parte de ese mercado, ahora es un importante actor del narcotráfico.

P-¿Qué piensa de las declaraciones de la jueza ecuatoriana Mónica Encalada, quien se encuentra en Bogotá, a propósito de presuntos sobornos que le habrían ofrecido para dar a conocer una sentencia favorable al mandatario Rafael Correa (redactada previamente por sus abogados), en el caso El Universo?
R-Lo que pasó con el diario El Universo, en Ecuador, es una noticia que ha conmocionado mucho a la sociedad colombiana. El tema de la libertad de prensa tiene unas implicaciones que nos tocan a todos. En Colombia eso es un asunto sagrado, ¡sagrado!

P-¿Qué va a pasar con el asesino en serie, Luis Alfredo Garavito (preso en Colombia) de aquí en adelante?
R-Vamos a extraditarlo, para que Ecuador también castigue la muerte de sus niños.
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