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Los candidatos vuelven a la campaña


El presidente estadounidense, Barack Obama, participa en un evento por la campaña de su reelección el jueves 1 de noviembre de 2012, en el Coors Event Center de Boulder, Colorado (EE.UU.).

Tanto Obama como Romney cubren miles de kilómetros para aparecer diariamente en diversos estados cuyo voto no tienen garantizado.

A escasas horas de las elecciones presidenciales del próximo martes, tanto el presidente Obama como el candidato republicano a la presidencia Mitt Romney volvieron con gran intensidad a la campaña electoral en un esfuerzo por convencer a los votantes que aún no se han decidido y que, a pesar de ser un pequeño porcentaje y en un puñado de estados, tienen la llave de la Casa Blanca para los próximos cuatro años.

Obama parece haberse beneficiado de los estragos causados por el huracán Sandy, tanto porque la atención de los medios informativos se ha desviado de cuestiones que debilitaban su imagen, como por la estatura que ha ganado al actuar como líder ante una catástrofe que ha afectado a millones de norteamericanos.

Las críticas por su gestión económica y por no haber protegido de forma suficiente el consulado estadounidense en Libia, donde murieron cuatro funcionarios, han pasado a segundo plano.

Antes del huracán, Obama había perdido apoyo entre los electores y, si bien las encuestas indicaban que los dos candidatos estaban muy igualados en intención de voto, Romney se había colocado ligeramente por delante.

Obama empezó a bajar en las encuestas después del primer debate presidencial, que decepcionó a muchos espectadores, y Romney pudo aprovechar este impulso para presentarse ante el electorado como una alternativa válida.

Pero en los estados y ciudades devastados por el temporal, hay admiración y agradecimiento por Obama, tanto entre los líderes demócratas como los republicanos, donde algunos, como el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, se han declarado partidarios de una victoria de Obama.

El efecto del huracán era evidente en el lenguaje de la campaña: Obama, aprovechando la imagen de líder que le prestó Sandy, se refería una y otra vez a los destrozos causados e insistía en el bipartidismo. Romney se centró en lo que considera limitaciones de Obama para resolver la crisis económica que afecta al país desde hace más de cuatro años.

Las encuestas, a cien horas de las elecciones, ponían a Obama ligeramente por delante, pero al igual que las anteriores que daban la ventaja a Romney, la diferencia era tan mínima que estaba dentro del margen de error estadístico. Para aumentar la confusión, una de las mayores empresas de sondeos, Gallup, suspendió las encuestas porque el huracán había destrozado tantas infraestructuras que no podía obtener información fiable.

Algunos señalaban que la mejor proyección se puede obtener de los esfuerzos de los propios candidatos. Y, en este caso, ambos parecen presionados por las dudas de que su rival puede ganar: tanto Obama como Romney cubren miles de kilómetros para aparecer diariamente en diversos estados cuyo voto no tienen garantizado.

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