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El chicharrón castrista


Los chicharrones poseen un gran sentido de la ubicación, habilidad que les permite estar en todo momento cerca del jefe para aseverar perrunamente todas sus palabras, siempre miran hacia arriba con una sonrisa constante.

En estos 50 años con un gobierno unipersonal y antidemocrático, el socialismo cubano desarrolló a conciencia al guataca, uno de los personajes abyectos de la republica, para transformarlo en una entidad superior: el chicharrón.

El chicharrón es:

Dúctil

Pegajoso

Amorfo

Baboso. 

Anodino.

Cobarde.

Los chicharrones poseen un gran sentido de la ubicación, habilidad que les permite estar en todo momento cerca del jefe para aseverar perrunamente todas sus palabras, siempre miran hacia arriba con una sonrisa constante del tipo de pasta de diente cubana Perla, es decir sin brillo, ni entusiasmo. No poseen nunca ideas propias y sobre todo su mejor virtud es que nunca, nunca le llevan la contraria a los jefes.

Cesare Lombroso en su teoría para reconocer a los criminales se fijaba en rasgos genéticos de los delincuentes como asimetrías craneales, la forma de la mandíbula, orejas, cejas entre otros rasgos físicos visibles. Con el chicharrón no es posible aplicar este método, porque ellos pueden ser blancos, negros, jóvenes, viejos, mujeres, hombres. También aparecen como:

Musculosos.

Gordos.

Altos.

Chiquiticos.

Delgados.

Barbudos.

Lampiños

Bigotudos.

Amistosos

Locuaces

Silenciosos.

No tienen un sello único para identificarlos. Sin embargo el chicharrón o aspirante a serlo se le reconoce, se le detecta por su manera de actuar y hablar. Sencillamente como asegura el evangelio de Mateo en la Biblia: “Por sus frutos lo conoceréis.

Estas palabras que dijo el historiador Eusebio Leal en el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas al referirse a Fidel Castro cae sin dudas dentro del rango de “por sus frutos lo conoceréis” en lo que se clasificaría como chicharronería conmovedora.

"Yo desde mi corazón le envío al convaleciente que no está porque no quiere, sino porque no puede, yo le envío un mensaje de gratitud". !Maravillosa chicharronería, de las clasicas¡ sobre todo porque el sujeto omitido todos saben quien es.

Este otro fruto chicharrón, de un periodista llamado Héctor Arturo, apareció en un extenso artículo el sábado 30 de octubre del 2010 en la oficialista pagina web Cuba Ahora, donde afirmó:

“Y yo me atrevo entonces a asumir en estas letras la voz de once millones de cubanos, para expresar que pésele a quien le pese, preferimos mil veces la paz de los sepulcros al regreso a la ignominia, a la cual no volveremos jamás, porque contamos con el exclusivo privilegio de tener dos Jefes del tamaño de Fidel y Raúl”.

! Wao!, este es el chicharrón masivo, comprometedor que habla en nombre de los 11 millones de cubanos y llega hasta el punto sublime de evocar la inmolación para todos, una idea fija del comandante. Vean otra joyita de la chicharronería escrita por Armando Hart:

“El célebre discurso de Fidel ante el tribunal de urgencia se presenta en el nuevo milenio como el alegato revolucionario más importante del siglo XX, no solo cubano, sino latinoamericano y mundial. No encuentro un documento de mayor trascendencia jurídica y política que la defensa del Comandante en jefe en el Hospital civil de Santiago de Cuba en octubre de 1953”...

Esa es otra característica del chicharrón, su facilidad para elevar la figura del jefe, a quien le rinde genuflexión de manera constante, a niveles inalcanzables en la historia. El chicharrón, no deja pasar un solo instante para halagar e idolatrar al jefe. No le importa saber dentro de su corazón que su jefe está equivocado. El no nació para contrariar a su líder. Lo más impresionante del chicharrón es que cuando un jefe es tronado tiene la capacidad de amoldarse al nuevo dirigente sin ningún problema y muestra la misma devoción que con el anterior.

Aseguran historiadores que el guataca apareció durante la presidencia de Gerardo Machado (1925-1933), cuando el caricaturista Ricardo de la Torriente, creador de la popular caricatura de Liborio, publicó unos dibujos donde se contemplaba a Machado rodeado de aduladores que provistos de guatacas o azadas le limpiaban la senda que debía pisar. El pueblo comenzó a llamar guatacas a esos serviles.

Nadie sabe quien descubrió al chicharrón como entidad superior del guataca en este período, ahora no cabe ninguna duda que cuando se escriban los pormenores de estos más de 50 años de calamidades para Cuba, el chicharrón tiene un lugar sobresaliente dentro de la fauna surgida dentro del castrismo.

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