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El azar, ¿es realmente un azar?


Lo cierto es que el azar deportivo receta frustraciones y victorias extraordinarias con la misma vara a héroes y desconocidos.

Los dioses del azar que mueven los hilos ocultos del destino, o ¿son definitivamente extraterrestres enmascarados en poses divinas que realizan experimentos?, al parecer encuentran un raro placer en crear momentos inesperados y a veces frustrantes dentro del deporte.

De repente un deportista apenas conocido realiza una hazaña extraordinaria, sale de la gaveta de lo usual y cuando comienza a soñar con la grandeza de que es un elegido para la eternidad del deporte, estas deidades o ¿sabios del más allá espacial? lo bajan a la realidad de que solo son los minutos de celebridad que ellos otorgan y nada más.

El lanzador dominicano Francisco Liriano, de los Mellizos de Minesota, abandonó el mes de abril con una efectividad de 9.13 y 27 hits en 23.2 entradas para unos entristecedores números personales. Nadie vaticinaba a un futuro héroe en Francisco.

Sin embargo el oriundo de San Pedro de Macorís, entró por la puerta grande del beisbol de las ligas mayores cuando en su primera salida del mes de mayo le propinó un juego sin hit, ni carreras a las Medias Blancas de Chicago, resultado que le valió colocarse de inmediato en el puesto 13 dentro de los lanzadores latinoamericanos que lograron esa hazaña dentro de las Grandes Ligas.

¿Puesto 13? Un mal numero para aquellos que encuentran señales aciagas en esta cifra y cuyo miedo irracional al digito se llama “triscaidecafobia”. Pese a su aparente ridículo es una enfermedad bastante generalizada y eso explica el porqué muchos edificios omiten el numero 13 y saltan del 12 al 14 o líneas aéreas como Iberia, Alitalia y Copa no lo tienen en su numeración y la fila que sigue al doce es la 14.

Sea como sea, Liriano fue el 13 y después que todo el mundo lo felicitó, le escribieron numerosos artículos y se instaló en esa nube de la felicidad donde la mente ni piensa, ni deja de pensar, solo se deja ir, ya estaba listo para su siguiente salida que fue frente a Tigres de Detroit. Justo antes de empezar el partido los ¿dioses o extraterrestres? le enviaron un críptico mensaje al detenerse el desafío por lluvia y granizo.

Liriano no hizo caso del aviso y comenzó su trabajo inspirado en su última actuación. Parecía que todo marchaba bien. Sacó en orden a los primeros cuatro bateadores y fue entonces que los irónicos y despiadados hacedores del azar determinaron que otro dominicano llamado Jhonny Peralta en la misma segunda entrada le conectara un cuadrangular de dos carreras y finiquitara su ilusión de ser un pitcher sin hit. Todo a manos de un compatriota.

Pero donde las travesuras de quien sea que la haga, sean dioses u hombrecillos de color indeterminado, la hicieron buena de verdad fue con el mítico entrenador de baloncesto Phil Jackson. Para algunos más que travesura en lo ocurrido, es un silencioso llamado a la humildad. En fin, como dicen por las esquinas, cada quien ve la botella del color que quiere.

Jackson es el técnico mas ganador de la NBA. Frente a los legendarios Toros de Chicago del divo Michael Jordán se anotó seis títulos en la década de los años 90. Luego, al cambiar de franquicia, llegó a Los Angeles Lakers y los condujo a cinco campeonatos. Sumados ambos resultados le reportaron once anillos, con lo cual superó por dos lo conseguido por Red Auerbach. Si eso fuera poco sus porcentajes de victorias, tanto en la temporada regular, con 70.4 como de postemporada 68,8, son también las mejores de la historia.

Con todos estos honores y su filosofía poco ortodoxa inspirada en la cultura budista y su visión arrogante Jackson del mundo, donde solo existe su palabra en el equipo, no hay gerencia, ni asesores, tal vez pensó que en esta, su última temporada en la NBA sus pupilos conquistarían la corona.

Los Lakers no solo perdieron de asistir a la final de la conferencia, sino fueron barridos por Dallas quien el último partido le propinó una paliza de tal dimensión al equipo de las grandes estrellas de Hollywood, que de seguro envío al actor Jack Nicholson, su más ferviente seguidor a tratarse al sicoanalista.

Triste final para un hombre lleno de éxitos, pero resulta evidente la socarronería de estos diseñadores del destino deportivo que te dan y te quitan cuando menos lo espera. Ahora Jackson, desde su retiro, es probable que volverá a leer “La gran calma y contemplación” del maestro Zhiyi a ver en que falló.

Lo que si no resultó inesperado fue la victoria del tenista serbio Novak Djokovic frente al español Rafael Nadal en el Masters de Italia, quien pese a decir de manera muy política que el ibérico es el rey de la arcilla y el mejor jugador de siempre en esa superficie, lo cierto es que debajo de esas palabras esconde la sonrisa de saber que le tiene la talla medida al mallorquín.

Con esta victoria, la número seis en los torneos de gran nivel, estampa otra muesca mas a su raqueta-revolver y hoy por hoy es el nuevo sheriff del tenis internacional, aunque todavía por un tecnicismo siga en la segunda posición del ranking mundial.

El serbio no sabe lo que es la derrota en lo que corre esta temporada donde no pierde hasta el momento un partido. Djokovic indicó que el secreto de sus triunfos es debido a su nuevo enfoque mental.

Ahora anunció que tiene muchas esperanzas en el Roland Garros que comenzará el 22 de mayo en Francia. ¿Será hasta ahí que los burlones dioses del azar o científicos alienígenas le permitirán llegar?

Ya veremos. Lo cierto es que el azar deportivo que receta frustraciones y victorias extraordinarias con la misma vara a héroes y desconocidos no responde nunca cuando se le interroga o en realidad debemos preguntarnos aquello que ya indagó el poeta uruguayo Mario Benedetti: “Y así y todo el azar ¿es realmente un azar?.

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