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Deshumanización: un viejo principio castrista


La deshumanización del otro, no reconocerlo como una persona, sino como algo desagradable que es necesario eliminar con la justa violencia revolucionaria

El régimen de los hermanos Castro inculcó durante 50 años a los cubanos, y a la opinión pública mundial, mediante su habilidoso aparato de propaganda, una serie de expresiones manipuladoras para calificar a sus adversarios.

De tal manera aquella vieja máxima hitleriana de que “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad” fue y es una poderosa arma para las maniobras denigrantes del régimen frente a sus rivales u opiniones políticas divergentes.

No es posible olvidar que los dictadores, por lo general ,son individuos delirantes y paranoicos que infunden a sus gobiernos esas características de su propia personalidad y la consecuencia directa de esa manera de ser consiste en subir el grado de violencia.

Y la violencia posibilita que el contrario no sea un rival, sino un enemigo y un enemigo bajo estos parámetros no es alguien en desacuerdo, sino es un servidor del “mal”, un “anti patria” que enfrenta la “absoluta verdad” del dictador.

Entonces tenemos que el principio básico para estos gobiernos es la deshumanización del otro, no reconocerlo como una persona, sino como algo desagradable que es necesario eliminar con la justa violencia revolucionaria, la cual solo se defiende con este acto, no ataca.

Por eso el castrismo no reconoce opositores, ni disidentes, sino todos lo que difieren de su proyecto político son llamados de manera despectiva como “gusanos”, “escorias” , “mafiosos”, “asalariados del imperio” y en todos esos apelativos no existe la posibilidad de una reconciliación o siquiera un dialogo con esas personas.

Esas expresiones ofensivas y deshumanizantes trascienden al ser utilizadas en formas repetitivas por los defensores del sistema y son asumidas en muchas ocasiones por las propias víctimas que no se percatan de la trampa.

Y todo esto se logra gracias al estado totalitario que elimina la libertad de expresión y el cual no respeta los derechos humanos cuando interfieren con la voluntad de los dirigentes del gobierno, quienes cuentan con esta doctrina o conjunto de doctrinas ideológicas que aplican por todas las vías posibles para aplastar a sus adversarios.

Como a estas dictaduras les resulta imposible gobernar sin un mínimo apoyo de las masas, convencen a la población de que lo único correcto, lo verdadero, lo real es lo que ellos afirman y para eso propagan sus ideas a través de todos los medios masivos de difusión y utilizan en su manipulación a las escuelas para influir dentro de la educación a los niños con esa ideología.

Y precisamente dentro del sistema educativo viene otro de los grandes chantajes con que extorsionan a las personas. ¿Por qué es necesario agradecer a un gobierno la educación gratuita que ofrece como parte de su programa político?

Sin embargo de forma reiterativa el estado totalitario castrista les recuerda a los jóvenes que pudieron estudiar, gracias a al proceso revolucionario y que le deben su posterior desarrollo a esa “extrema bondad” del estado.

Me pregunto: ¿No es una obligación de ese estado cumplir con lo que prometió a sus ciudadanos?, entonces, ¿porque esos ciudadanos deben agradecer mientras vivan lo que era de obligatorio cumplimiento del estado?

La consabida “gracias a la revolución” es otra de las frases impuestas dentro de la isla por el régimen, la cual de una forma u otra se pronuncia sin escudriñar sus verdaderas intenciones.

Justamente su malvada finalidad desde los inicios fue y es crear sentimientos de culpa en los supuestos favorecidos por estos programas, obligarlos a defender el proyecto político, inducirlos a mantenerse dentro de los lineamientos del proceso político y machacarles en las conciencias que si deciden abandonar la estructura política son unos desagradecidos y merecen todo el repudio del pueblo.

Lo extraordinario de todo esto es que después de 50 años estas viejas fórmulas del castrismo con el lenguaje sean utilizadas todavía como argumentos validos por los defensores arribistas del comunismo estalinista que se implantó en la isla y lo peor de todo es que muchas veces no conozcamos los elementos para rebatir esos sofismas y caigamos en el lenguaje de violencia que esgrime el régimen.

La rigidez y apatía del exilio en dejar pasar estas viejas afirmaciones del castrismo, sin atacarlas en sus verdaderos orígenes nos conducen a una actitud pasiva que permite la supervivencia dentro de la opinión pública mundial de sus amañados argumentos.

Estos mecanismos de la dictadura, expuestos fuera de contexto colocan al exilio como intolerante y perseguidor implacable del buen gobierno castrista, cuando en realidad los exiliados son las víctimas de un brutal régimen.

Es hora de darle la vuelta a la sartén y empezar a conocer cada uno de nosotros la estrategia del aparato de propaganda del régimen para no caer en sus acostumbradas trampas y poder combatirlo. Si nos basamos en lo que dijo el estratega chino Sun Tzu en su conocido libro “El arte de la guerra”: “conoce al enemigo y conócete a ti mismo y podrás librar 100 batallas sin saber lo que es la derrota”, entonces con ese conocimiento comenzaremos a ganarle a la dictadura en su propio terreno.

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