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Cómo fabricar a un líder latinoamericano


Es fundamental ponerse camisas rojas, fumar tabacos, engalanarse con ropa típica de las minorías de sus respectivos países, colocarse sombreros, boinas, vestirse con ropa militar...

El secreto para fabricar a un líder político latinoamericano reside en las dosis de caudillismo y demagogia que le prodiguemos en su elaboración, dos productos fundamentales. Si usted además de la demagogia y el caudillismo se le va la mano con el egocentrismo, narcisismo y la esquizofrenia, en su valor más puro, usted fabrica a un Fidel Castro.

A esas materias primas fundamentales si le agrega cretinismo, en su primera fase y verborrea incontenible se encuentra ante la presencia de un Hugo Chávez, pero si solo liga la demagogia y el caudillismo con insuficiencia mental estamos frente a un Evo Morales. Cuando a la demagogia y el caudillismo le añadimos solo hipocresía y arrogancia podemos tener a un Rafael Correa. Es bueno no ligar todos estos productos anteriores con alcohol porque saldría entonces un Daniel Ortega.

Si al caudillismo y la demagogia la mezclamos con hipocresía y oportunismo podemos tener a un Manuel Zelaya. Claro también tenemos el caso del que no parece ser ni caudillo, ni demagogo, que parece sincero, casi natural, pero en realidad es caudillo y demagogo, pero lo enmascara muy bien. Cuando eso ocurre tenemos a un Leonel Fernández.

El atuendo es un punto importante en la fabricación de estos líderes, quienes necesitan vestirse de manera humilde para demostrar su apego a las masas populares, enseñar que son parte de ellas, cuando en realidad en el fondo de su alma lo que desean es encadenarlas a su voluntad. Por eso es fundamental ponerse camisas rojas, fumar tabacos, engalanarse con ropa típica de las minorías de sus respectivos países, colocarse sombreros, boinas, vestirse con ropa militar, moverse siempre, de ser posible, sin trajes formales, que parezcan caros, aunque en realidad gasten en sus necesidades personales todo el presupuesto de la presidencia. Ese es un secreto importante en el marketing.

Oh, sí, porque el mercadeo resulta vital. Lo primero que un líder debe saber es que el imperio yanqui es el enemigo encarnizado y cruel –muchas veces los enemigos no saben que somos sus enemigos por eso resulta importante redactar un manifiesto- Los rivales pueden ser cualquiera de los países desarrollados que le vayan en contra a nuestro líder y que todos - es importante no olvidar esto- quienes se opongan a su voluntad son burgueses, contrarrevolucionarios, gusanos, escuálidos o el nombre que escoja el líder para descalificar a su rival.

Con todos estos atributos nuestro líder fabricado debe empezar su campaña de darles a los pobres un poco de beneficios y acusar que no entrega más porque los enemigos - recuerden que enemigo es cualquiera que se oponga- se lo impide. Y entonces es necesario para que culmine la obra máxima, su ideal y su destino en la tierra – esta es la mejor parte de un líder fabricado- que debe permanecer en el poder todo el tiempo necesario.

Luego cuando pasan los años, la justificación de que la obra no se termina es parte del mercadeo también. Pueden usar al enemigo yanqui o decir que las crisis económicas de los países enemigos lo afectan. Si los enemigos no hacen nada se puede culpar a la naturaleza con cualquier desastre. Una buena excusa también podría ser que el enemigo yanqui lo saboteó con ataques químicos o pandemias para dañar la obra máxima de nuestro líder.

Alguien puede decir ¿y el pueblo? Ese solo hay que darle cada cierto tiempo, acompañado de tambores y mucha publicidad, algún beneficio que rematará nuestro líder con algún discurso donde terminara prometiendo un mañana mejor.

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