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Uniendo lo que Castro ha dividido


Yoani Sánchez en el Malecón de la Ermita. (3-28-2013)

El cambio vendrá solamente de la decisión del pueblo cubano de ser libre. Yoani, Berta Soler, José Daniel Ferrer y muchos otros han tomado ya esa decisión.

La comunidad exiliada cubana solía ser descrita por mi padre, Jorge Mas Canosa, con una simple frase, “nosotros unimos todo lo que Castro ha dividido”. La veracidad de esta declaración tiene que haber resonado clara y fuertemente hace unas noches en los oídos de una joven cubana, recién salida del país permeado e impregnado por la consigna de “Patria o Muerte”, que es la Cuba de los Castro.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), una organización no partidista e independiente fundada por mi padre junto a Clara y Mario del Valle, y otros, en 1992, invitó a Yoani Sánchez a enfrentar el escrutinio de un amplio sector de lo que, por la mayor parte de su vida de joven, había sido descrito como la “gusanera” o la “mafia” de Miami. Yoani, armada sólo con un culto y fino intelecto y una expresión vocal inteligente y precisa, aceptó el reto de enfrentar las preguntas de más de 700 curiosos cubanos.

Muy pronto durante la sesión de preguntas, muchas de ellas no fáciles; algunas respuestas no muy agradables, se hizo obvio que lo que Mas Canosa solía decir estaba tomando lugar esa noche. Esa noche, en ese salón, lo que Castro había estado dividiendo por más de cinco décadas, lo que el odio forzado había separado, el entendimiento mutuo y el amor incondicional por la patria estaban uniendo. Hartos de un prolongado aislamiento, los cubanos de la Isla claman por ser escuchados, contar la cruel realidad de sus vidas. Los cubanos en el exilio están igualmente hartos de ser difamados, caricaturizados y sumidos en el ostracismo por la cruel propaganda castrista. Esa noche ambas orillas coincidieron y lograron entenderse la una a la otra.

Tenemos que congratular a la FDHC, a su ex Presidente de la Junta Directiva, Javier Soto; su actual Presidente de la Junta Directiva, Pedro Rodríguez, y a Tony Costa, por dicho experimento exitoso de entendimiento mutuo. En las próximas semanas, si la puerta que se ha abierto no es cerrada, vendrán a Miami otras Yoanis, hombres y mujeres, activistas o blogueros como ella. Berta Soler, otra extraordinaria personalidad, líder de las valientes Damas de Blanco, llegará bien pronto. Repitamos entonces esa noche de entendimiento y apoyo mutuo, abracémoslos, entendámoslos, y enviémoslos de vuelta con la firme convicción de que no están solos.

En la FDHC continuaremos proveyendo un sustancial apoyo financiero, material y tecnológico a los valientes hombres y mujeres que desarrollan una sociedad civil independiente dentro de Cuba. En la medida en que sean más conocedores y eficientes en sus acciones estratégicas no violentas, y sigan los pasos de otros que han roto las cadenas de opresión, su movimiento será capaz de continuar creciendo.

“Somos un solo pueblo” ha sido el mantra de la FNCA por más de dos décadas. El miedo y la falta de comunicación entre los exiliados y quienes están en la Isla nos ha limitado por demasiado tiempo. Aunque nosotros en el sur de la Florida hemos sido testigos de estos mensajes sobre la realidad cubana, no se puede decir lo mismo de nuestros compatriotas en la Isla. También como Yoani y tantos otros reconocen, su mensaje no es conocido a lo largo y ancho de la Isla.

Nuestro reto consiste en cómo romper el monopolio de la información que posee el régimen sobre el pueblo. Aunque los avances tecnológicos y la asistencia prolongada han ayudado en este proceso, aún no es suficiente.

Tenemos que continuar apoyando el crecimiento de los periodistas independientes en Cuba. Apoyar la misión de Radio Martí, que por medio de iniciativas modernas de prensa está llegando a un número sin precedentes de cubanos en la Isla. Tenemos que buscar soluciones innovadoras, para que el pueblo cubano pueda buscar la verdad y compartirla sin temor a afectar sus aspiraciones por un futuro mejor. Tenemos que asumir el reto de comunicarnos más frecuentemente con nuestros compatriotas en la Isla, y apoyar las políticas e iniciativas que abren a Cuba al mundo, incluso con la oposición virulenta del régimen castrista. Tenemos que romper el status quo para beneficio del pueblo cubano.

El cambio en Cuba no vendrá de las manos de los Castro, o de sus herederos y sus seguidores. El cambio vendrá solamente de la decisión del pueblo cubano de ser libre. Yoani, Berta Soler, José Daniel Ferrer y muchos otros han tomado ya esa decisión. Acompañémoslos en su viaje. Juntos lograremos la libertad de Cuba.

Jorge Mas Santos es presidente de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).

Publicado en El Nuevo Herald el 7 de abril del 2013
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