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Desde Barcelona


Fernando Delgado inició una huelga el Día de Reyes en Viena, alojándose en un hotel cercano a la embajada cubana en la capital austriaca. Tomó esta decisión porque, después de cinco años de pedir formalmente una explicación a la prohibición de entrar a su propio país, recibió una respuesta oficial que no fue otra que la constatación que las autoridades cubanas no estaban dispuestas a habilitar su pasaporte para que entrara a Cuba.

"Me deshabilitaron el pasaporte sin explicación ninguna, me he pasado cinco años pidiendo explicaciones formales de por qué no puedo entrar a mi país, pero ellos no me dan ninguna razón argumentada, hasta que el día 20 de diciembre pasado recibí una llamada de la embajadora cubana en Viena para decirme que había recibido respuesta de La Habana y que ésta era que mi pasaporte no sería habilitado".

Este fue el detonante que lanzó a Fernando a tomar la decisión de iniciar una huelga de hambre alojándose en un hotel próximo a la embajada cubana en Viena. El alojamiento le está costando 40 euros diarios. "Ante la desesperación, la frustración y un sentimiento inexplicable -señala Fernando-, decidí declararme en huelga de hambre para pedir una explicación y para que vean el estado de inconformidad que tengo, también para exigirles que me den una respuesta y me rehabiliten el pasaporte, para poder ir a mi país, donde tengo a mi hija". Hoy, una semana después del inicio de su huelga, señaló que empezó a sentirse muy débil y que ya ha requerido la ayuda de un médico que le dio algunos consejos.

A pesar de que las autoridades cubanas no dan los motivos para la prohibición de entrada al país, el huelguista los encuentra en los problemas que tuvo en Cuba en 2004. "Yo conocí entonces a una joven musicóloga austriaca, de quien me enamoré y nos casamos". La pareja no quiso establecer su vida en Europa, por lo que planearon irse a vivir a Cuba. "Decidimos ir a vivir a Cuba porque a mi nunca me interesó irme a vivir fuera de mi país".

Al llegar a la Isla su mujer pidió el permiso de residencia, pero a los siete meses le fue denegado. Durante todo ese tiempo la esposa se había mantenido como turista en la Isla, entrando y saliendo cada tres meses en viajes sucesivos a las Bahamas. Justo en el séptimo mes, la mujer se quedó embarazada y, al poco tiempo, sufrió una amenaza de aborto. "Iniciamos el tratamiento médico de ella, pagando en dólares dado que era extranjera, y el especialista nos dijo que no podía volar de nuevo a las Bahamas en su estado, por lo que le hizo un certificado médico".

Fernando Delgado Durán, ciudadano cubano afincado en Austria desde 2004 asegura que secunda una huelga de hambre desde el 6 de enero, en protesta por la prohibición del Gobierno de la isla para viajar a su país.

Con ese certificado, Fernando se presentó a Inmigración con la pretensión de conseguir tramitar una prórroga de estancia para su mujer. Pero las autoridades castristas se la negaron. Al mismo tiempo, le decomisaron el certificado médico que recomendaba a la mujer no volar. Sin atender las recomendaciones médicas, el gobierno cubano dio tan sólo 24 horas a la embarazada -sobre la que pendía el riesgo de aborto- para que abandonara el país sin más demora. "Mi mujer tuvo que volar entonces hacia Alemania; en el vuelo tuvo graves problemas, que pusieron en riesgo su vida, y que finalmente le hicieron perder el embarazo".

Tras lo sucedido, Fernando intentó esclarecer la situación mediante los canales establecidos por el régimen. "Primeramente lo denuncié ante las autoridades cubanas, en el departamento de Atención a la Ciudadanía, que es el paso legal a seguir para un cubano dentro de Cuba, nos prometieron respuesta a los 60 días y nunca nos respondieron".

Después de esto Fernando dejó Cuba mediante una carta de invitación puesta por su esposa desde Europa y, una vez allí, denunció el caso a través de medios en Internet. "Hice pública la denuncia contra el director de Inmigración de las Tunas, primero porque había decomisado un certificado médico y luego porque había expulsado a mi mujer en una situación médica difícil, una cosa totalmente ilegal".

Esta denuncia pública es lo que desencadenó luego los problemas de entrada al país. Tras un viaje a Cuba, a su regreso a Austria, Fernando recibió una llamada de la embajada que le confirmaba que su pasaporte no estaba habilitado para entrar más a la Isla. "Es una situación terrible, no sólo mía, sino de miles de cubanos que están imposibilitados de viajar a Cuba", señala el huelguista.

"Estoy desesperado y exijo una respuesta a las autoridades de Cuba, tengo las pruebas de que esas personas causaron la muerte de un hijo con el aborto de mi esposa, es un delito que ellos cometieron y que dio origen a todo esto, afirman haber hecho una investigación, pero ni tan siquiera he recibido una disculpa oficial por lo sucedido".

De momento, la embajada cubana en Viena no ha mostrado ningún interés en dar respuesta a la petición de información por parte de Fernando. El huelguista sólo ha recibido la llamada de la embajadora contándole que su madre en Cuba está muy preocupada ante su situación. "Pero yo necesito protestar, porque es una situación insoportable -exclama el huelguista-, es una situación muy difícil, un bloque mental que tengo y que me impide hacer muchas cosas".

Para Fernando, la huelga de hambre "es el único modo triste que tenemos los cubanos de llamar la atención". Y añade que no actúa con un cálculo sobre lo que puede conseguir con su acción. "Sólo pido que me den una respuesta de cuándo me van a dejar entrar a mi país, de cuándo expira el destierro que me han aplicado, sólo estoy actuando bajo mis emociones ciudadanas".

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