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Desde Barcelona


De hecho este 2010 ha sido un año en el que la cuestión cubana ha estado de forma casi permanente en los medios españoles con lo que se ha alcanzado una mayor sensibilización sobre la falta de respeto a los derechos humanos en el país caribeño. Durante el mes de febrero, los últimos días de vida de Zapata Tamayo por su huelga de hambre y el fallecimiento posterior, ocurrido trágicamente el día 23, catapultó la información sobre Cuba a primera plana en los principales medios de comunicación españoles.

La tibia reacción del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ante la muerte del opositor en una cárcel castrista y la gestión del asunto por parte del entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, fue también en los meses siguientes un tema recurrente en la prensa española. La tímida condena del presidente español y su Ejecutivo sobre lo acontecido en Cuba generó una batalla con la oposición, de partidos como PP o CiU, que exigían un posicionamiento mucho más duro al respecto.

Precisamente, el año, antes de producirse la muerte de Zapata Tamayo, se había iniciado con la presidencia española de turno en la Unión Europea (UE), ante la cual Moratinos expresó su deseo de ver cumplido uno de sus princiaples objetivos: eliminar la Posición Común de los 27 frente a la dictadura castrista -adoptada en 1996- para pasar a una fase ambigua de diálogo sin imposiciones con el régimen. Pero los planes del ministro en cuanto a Cuba se vieron trastocados por la muerte del que es considerado ya uno de los mártires del país y la enorme ola de indignación que desató en todo el mundo.

A pocas semanas de la muerte de Zapata Tamayo, la campaña de recogida de firmas OZT: Yo acuso al gobierno cubano, iniciada por un grupo de blogueros con una denuncia directa y escueta contra la dictadura de los hermanos Castro, logró miles de apoyos de ciudadanos de todo el mundo a través de Internet. La adhesión de figuras claves de la izquierda española como Pedro Almodóvar, Víctor Manuel, Ana Belén o Pilar Bardem, entre muchos otros, multiplicó la resonancia de la campaña en los medios de todo en todas partes, lo que ayudó a que hoy ya se hayan recogido alrededor de 53.200 firmas para exigir la liberación de los presos políticos cubanos.

Este repudio generalizado, de personajes del mundo de la cultura, la política y otros ámbitos, de un amplio espectro ideológico -tanto de izquierdas como de vertientes conservadoras-, provocó una conmoción en el régimen que optó por su mejor sistema de defensa: el victimismo.

A partir de entonces, la condena global contra los Castro se convirtió, a ojos del régimen, en la llamada "campaña mediática contra Cuba", la cual consideraban orquestada por poderes fácticos del "imperio" y las "grandes transnacionales de la información".

En un intento de sacarse presión de encima, finalmente, en julio, el régimen, junto con la Iglesia católica cubana, acordaron la excarcelación de una lista de 52 presos políticos, que se fue produciendo a medida que los presos aceptaban una condición: el destierro.

Con esta maniobra, el régimen logró transmitir una imagen de cesión a las presiones, aunque no ha tenido lugar ninguna liberación incondicional. Hoy una decena de presos políticos permanencen plantados en las cárceles porque se niegan al destierro, sólo uno de ellos ha sido liberado en la Isla, pero bajo las condiciones de una licencia extrapenal. Los demás han sido desterrados a España (en su gran mayoría), Chile, República Checa o Estados Unidos. Como efecto positivo, a pesar de lo negativo, su presencia en territorio español ha implicado también más impacto de la cuestión cubana en los medios de comunicación, generando un efecto de mayor visibilidad de las denuncias sobre los atropellos de la dictadura castrista ante la opinión pública española. Ante todo esto, también se ha incrementado la presión sobre el gobierno español y su postura frente a la última dictadura de América Latina.

Este ambiente acabó por dificultar enormemente las gestiones del gobierno de Zapatero para eliminar la Posición Común de la UE, la cual actualmente parece haberse quedado en una especie de limbo dado que los 27 no acaban de ponerse de acuerdo en por dónde hay coger a un régimen que choca frontalmente con todos los valores democráticos y de respeto a los derechos humanos que se promueven actualmente en la Unión. Además que todo ello sucede en un momento en el que la dictadura de los Castro se encuentra ante una de las etapas de mayor inestabilidad política, social y económica de sus últimos 50 años de historia.

Ante un horizonte de tanta incertidumbre, han aparecido, a finales de este 2010, nuevos proyectos e iniciativas alternativas de la oposición interna, como por ejemplo el Proyecto Heredia que impulsa Oswaldo Payá, o la hoja de ruta de la iniciativa Futurao para Cuba, contrapropuestas a las medidas del gobierno, que promueven, entre otros, Martha Beatriz Roque. Por el moemnto se trata de alternativas que no han conseguido gran atención en la prensa fuera de Cuba, lo que un reto para el año que justo empieza será para las fuerzas de oposición al castrismo el consolidar la idea de que la dictadura sí tiene una alternativa y que existe quien sí quiere tomar las riendas del cambio.

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