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Obama y Xi anuncian nuevas relaciones


El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, (d), y el vicepresidente chino Xi Jinping durante el encuentro que han mantenido en el despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington, Estados Unidos

Obama: "Una China estable y próspera no solo es bueno para China, es bueno para Estados Unidos”

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo de China, Xi Jinping, lanzaron en la noche del viernes y durante el encuentro del sábado
el nacimiento de nuevas relaciones entre los dos países con vistas a evitar conflictos y rivalidades que en épocas anteriores llevaron a estos grandes poderes mundiales a serias crisis cercanas a la guerra.

Mientras Xi manifestó su confianza en las buenas relaciones que hoy sostienen las dos grandes naciones, Obama, por su parte, afirmó que su país “da la bienvenida al continuado ascenso pacífico de China como poder mundial”. Y añadió, “EE UU quiere que China continúe en su senda de éxito. Una China estable y próspera no solo es bueno para China, es bueno para Estados Unidos”.

La reunión entre ambos mandatarios, que busca insuflar cierta cordialidad a unas relaciones a menudo distantes, se produce en momentos en que Estados Unidos ha acusado a las Fuerzas Armadas de China de atacar sus sistemas informáticos, acusaciones rechazadas por Pekín y calificadas como “infundadas, irresponsables y contraproducentes”.

Sobre el tema del espionaje cibernético, Obama se encuentra en la actualidad en condiciones no muy favorables para presionar al gigante asiático después que “The Guardian” reveló esta semana que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos recoge a diario llamadas telefónicas de clientes de la operadora de telefonía celular Verizon, en virtud de una orden judicial que no es de conocimiento público.

No obstante, se espera que el desafío nuclear que representa Corea del Norte, protegido de China, así como los desentendimientos de ambos países en política económica (congresistas estadounidenses acusan a China de mantener devaluada su moneda de manera artificial para impulsar sus exportaciones, lo que ha dañado el sector manufacturero estadounidense), domine las conversaciones entre estos dos socios comerciales y rivales a la vez.

Según analistas, en esta cumbre el presidente Obama -quien ya se había reunido con Xi a principios de 2012 cuando éste era vicepresidente- intentará descifrar “la visión estratégica del hombre que guiará la creciente China más allá de su propia presidencia, por lo que los resultados del encuentro no tendrán tanto un efecto inmediato como en el largo plazo”.

La cumbre informal de los dos líderes concluyó este sábado con una caminata por la hacienda Sunnylands, en California, sin que se dieran a conocer señales de algún progreso significativo para las relaciones entre las dos naciones más poderosas del mundo.
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