sábado, octubre 25, 2014, 11:16 am

Opiniones / Pedro Corzo

Integración americana, una promesa por cumplir

La idea original no fue de Bolívar, el padre de esta utopía fue El Precursor, Francisco de Miranda.

Asistentes a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) .
Asistentes a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) .
Los esfuerzos por unificar a Las América, o por lo menos  estructurar una unión de países que en conjunto laboren por  intereses comunes,  han sido muchos y datan de más de dos siglos.

El Congreso de Panamá, conocido también como Congreso Anfictiónico  fue  convocado por Simón Bolívar, con el objeto de buscar la unión o confederación de Hispanoamérica, lo que antes habían sido los virreinatos españoles en el continente.

La idea  original no fue de Bolívar, el padre de esta utopía fue El Precursor, Francisco de Miranda,  quien soñaba reunir a todas las naciones emergentes  bajo el nombre de Colombia.

Al congreso asistieron en junio de 1826,  representantes de la Gran Colombia que en la época reunía a Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá; también asistieron las Provincias Unidas de Centro América, las hoy repúblicas centroamericanas. México brillo por su ausencia, los países de cono sur y Brasil, tampoco estuvieron presentes.

La Primera Conferencia Panamericana entre 1889 y 1890, fue promovida por Estados Unidos con el propósito de incrementar sus vínculos comerciales con América Latina. Los asuntos tratados fueron  la unión aduanera, preservación de la paz, mejorar las comunicaciones, uniformar los sistemas de  pesos y medidas, derechos de los autores sobre patentes y marcas y la adopción del patrón  plata, medidas para controles sanitarios, etc. Temas que aparentemente, con sus variantes,  continúan en su mayoría presentes en las agendas de los mandatarios del hemisferio.

Esta  conferencia a la que solo faltó la República Dominicana, Cuba todavía no se había independizado, se celebró en Washington y dio paso a una de las muchas organizaciones que se han constituido y que en realidad, en su conjunto,  han aportado poco al desarrollo del hemisferio: la Oficina Internacional de las Repúblicas Americanas.

Posteriormente se produjeron otras conferencias: Mexico1901, Brasil 1906, Argentina 1910, que es cuando la Conferencia cambia de nombre y empieza a denominarse la Unión Panamericana. La primera con esta denominación tiene lugar en Chile y la segunda en Cuba en 1928, a la que asistió por primera vez un mandatario estadounidense Calvin Coolidge. Otro encuentro tuvo lugar en Montevideo, y en el posterior de Argentina  participó Franklin Delano Roosvelt.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de Las América sostuvieron varios encuentros de alto nivel en el que debatieron los aspectos de mayor interés para el hemisferio en esa época. En dichas reuniones se fijó la posición de los países americanos en la guerra contra Alemania, Japón e Italia, y se constituyó la Junta Interamericana de Defensa, 1942. Todas estas reuniones procuraron apoyar a  Estado Unidos en su esfuerzo bélico contra el Eje.

La Octava conferencia se produjo en Lima y en 1945 se discutió en Chapultepec, México,  la identidad de la Conferencia Interamericana, Problemas de la Guerra y de la Paz. Dos años mas tarde en Rió de Janeiro, 1947, se celebró otra conferencia interamericana orientada al Mantenimiento de la Paz y la Seguridad  en la que se establecieron los fundamentos del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca, TIAR.

En el periodo que en el que se originó la Guerra Fría se celebró en Bogota, Colombia, la IX Conferencia Panamericana, 1948, que dio origen a la Organización de Estados Americanos y sepultó a la Unión Panamericana. Fue un parto traumático, recordemos que fue en pleno “bogotazo”.

También se aprobaron otros dos tratados en teoría muy importantes, pero que en la práctica han sido poco más que papeles mojados: Tratado Americano de Soluciones Pacificas y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

El papel protagónico de Estados Unidos siguió siendo un factor determinante en la OEA. La X Conferencia de 1954 en Caracas, sirvió para aprobar resoluciones sobre propaganda y actividades subversivas. Se determinó la abolición de la segregación racial y el fin del colonialismo en el hemisferio. Ésta fue la última Conferencia Interamericana. Una proyectada a celebrarse en Quito, Ecuador en 1961, fue suspendida y  la OEA se encargo de los encuentros a partir de ese momento.

La OEA, es una organización multinacional de carácter regional. Un  foro que tiene como fin fortalecer la paz y la seguridad, consolidar la democracia, impulsar el respeto a los derechos humanos. También se preocupa por la gobernabilidad hemisférica, la solución de los diferendos entre países miembros y el desarrollo económico y social de manera sostenible.

Tiene su sede principal en Washington y oficinas en todos los países miembros. Está integrada  por 35 miembros, uno de ellos, Cuba, fue suspendida en 1962, porque en ese momento los  países que la integraban, 21, consideraron que comunismo era incompatible con el espíritu de la organización americana. Aparentemente en el presente el marxismo leninismo es compatible con la OEA  porque la suspensión fue levantada.

En 1969, en San José, Costa Rica se suscribió la Convecino Americana Sobre Derechos Humanos en la que los estados miembros “ Reafirmando su propósito de consolidar en este Continente, dentro del cuadro de las instituciones democráticas, un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre".

Diez años después, también en Costa Rica,  se constituyó la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una institución judicial autónoma de la OEA,  cuyo objetivo es la interpretación y aplicación de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.

El 11 de septiembre de 2001,  cuando ocurrieron los atentados contra las Torre Gemelas de Nueva York, se suscribió en sesión especial de la Asamblea General de la OEA,  la Carta Democrática Interamericana,  un instrumento  que proclama como objetivo principal el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática  al establecer que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un Estado miembro, constituye "un obstáculo insuperable" para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA.

A pesar de este mecanismo de control y supervisión de la democracia, los intereses políticos o económicos de los países miembros priman sobre el compromiso ético, lo que ha dado como resultado el incumplimiento sistemático de la Carta Democrática Interamericana.
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