sábado, diciembre 20, 2014, 7:23 pm

Opiniones / Alvaro Alba

Elena Bonner, madre coraje para los cubanos

La vivienda de los Sajarov siempre estuvo abierta a los jóvenes exiliados, todos graduados en centros educacionales soviéticos.

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Elena G. Bonner fue una madrina para los cubanos que vivían en la Unión Soviética. El numero telefónico del apartamento de los Sajarov lo tenían decenas de cubanos que preferían vivir en la URSS que regresar a Cuba. Allí se llamaba en caso de emergencia. Era la última oportunidad de salvarse si las autoridades soviéticas intentaban deportar a un cubano.

La vivienda de los Sajarov siempre estuvo abierta a los jóvenes exiliados, todos graduados en centros educacionales soviéticos. Meses antes que falleciera Andrei D. Sajarov los cubanos exiliados en la URSS comenzaron a buscar consejos y apoyo en el matrimonio que era todo un símbolo de la disidencia soviética. El apartamento N. 68 del edificio 48 en la Avenida Chkalova fue refugio para los que no deseaban someterse al sistema totalitario en el Caribe.

Al morir Sajarov, ella se convirtió en el hada protectora de los cubanos. Sus consejos y ayuda fueron vitales el 19 de agosto de 1991, cuando parecía que las alambradas del Gulag volvían a rodear el país.

Toda una mañana de 1991 estuvieron charlando Elena Bonner, Raquel Regalado y Mari Paz Martínez Nieto sobre la realidad cubana. Preocupadas todas por el sistema político imperante en la isla. Elena recordaba la época del estalinismo y la periodista cubana exiliada y la española activista de derechos humanos le ofrecían detalles de la represión en la Isla.

En la avenida Chkalova se realizaron múltiples encuentros con el recién nombrado embajador Serguei A. Kovalev antes de que partiera a Ginebra a representar a Rusia ante la Comisión de Derechos Humanos. En la ciudad suiza, Kovalev abrió las puertas de la embajada rusa a los exiliados cubanos de todo el mundo, invitándolos a una recepción y se pronunció contra las violaciones a los derechos humanos en Cuba.

En el apartamento de los Sajarov se organizó la sesión del parlamento ruso que analizó las violaciones de derechos humanos en Cuba, y la manifestación frente a la embajada de La Habana en Moscú.

Cuando las inclemencias del frío no le permitían participar en una protesta contra Castro, enviaba Elena un mensaje o emisario. Ante la cancillería, la policía y el gobierno ruso fue ella quién defendía a los opositores cubanos. Su esfuerzo fue clave para que cientos de ellos pudieran salir por Moscú en el programa Éxodo de la FNCA sin los pasaportes cubanos en orden.

Y siempre ponía su firma a cuanta petición por los presos políticos cubanos le hicieran desde La Habana, Miami o Madrid. Con orgullo decía siempre que Sajarov y su legado había llegado hasta Cuba, y no precisamente por ser el creador de bombas. En la Isla hay tres premios Sajarov otorgados en el 2002, 2005 y 2010. Elena envío en noviembre de 1999, junto a otros disidentes y opositores del antiguo bloque socialista, una carta a los opositores cubanos, expresando apoyo y solidaridad. Es fundadora del Comité Internacional por la Democracia en Cuba (ICDC) que se creara en Praga en septiembre del 2003.

Falleció a los 88 años de edad este 18 de junio en la ciudad de Boston, donde vivía en los últimos tiempos. Fue testigo de importantes acontecimientos en el siglo XX y su biografía representa la historia de la URSS. Su padre era armenio, la madre judía. Nació en 1923 en Turkmenistán. Su padrastro, funcionario del Komintern, fue fusilado en 1938, durante la purga estalinista, y su madre condenada a 8 años de cárcel.

Como enfermera participó en la Segunda Guerra Mundial y fue herida dos veces. Al finalizar la contienda inicia estudios de medicina en Leningrado. Es expulsada del instituto por criticar la represión estalinista. A la muerte de Stalin es readmitida y se gradúa. Como doctora trabajó en varias ciudades del país, siempre ayudando a los que salían del Gulag.

De 1965 a 1972 militó en el Partido Comunista de la URSS (PCUS) y lo considera uno de los grandes errores de su vida. Ya para entonces era activista en defensa de los derechos humanos, criticando la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968.

Entonces, Elena, comienza a asistir a los juicios de los disidentes y en uno de ellos conoce al académico Sajarov con quien se casa en 1972. Aunque siempre declaró que no quería ser recordada como la esposa o viuda de Sajarov. Era simplemente Elena, fundadora del Grupo Helsinki de Moscú, la mayor defensora de su esposo, compañera del destierro en Gorky. Su última intervención pública fue el pasado 10 de diciembre por Radio Europa Libre/ Radio Libertad. Con la misma firmeza que criticaba las violaciones en la URSS, lo haría posteriormente con Rusia.