jueves, agosto 21, 2014, 7:57 pm

Opiniones / Alvaro Alba

El derecho a ser ciudadano de donde place

Depardieu dice que su padre fue comunista y que escuchaba Radio Moscú y gusta mucho de Rusia y de su presidente Vladimir Putin.

El presidente ruso Vladimir Putin (d) junto al acto fránces Depardieu
El presidente ruso Vladimir Putin (d) junto al acto fránces Depardieu
El actor francés Gerard Depardieu hace uso del derecho de cualquier ciudadano a abandonar su país de nacimiento, renunciar a la ciudadanía y adquirir la de otra nación, que le acepte. Sigue siendo de origen francés, pero ahora nacionalizado ruso y por el momento residente de Bélgica.

En carta a los medios de prensa de Rusia afirma que su padre fue comunista y que escuchaba Radio Moscú y que gusta mucho de ese país eslavo y de su presidente Vladimir Putin. Rusia, o por lo menos aquellos destellos de la URSS, comunismo y propaganda, los considera Depardieu “parte de su cultura”.

El actor francés, en otro de sus grandes actos, dijo que Rusia “es un país con una gran democracia, no un país donde el primer ministro puede llamar patético a uno de sus ciudadanos". Pero es que Putin llama a sus ciudadanos con epítetos más fuertes, les dice “banderlog”, aquellos simios salvajes, sin ley, como los describía Rudyard Kipling en El Libro de la Selva. En las cárceles rusas bander-log se le llama al recluso que no labora y todo el tiempo descansa en la litera. También el presidente Putin calificó los símbolos de la oposición, unas cintas blancas, como condones. El lenguaje rudo, a veces soez del gobernante ruso es expuesto con frecuencia por la prensa rusa.

De que Rusia sea “una gran democracia”, como dice Depardieu en su carta, tienen diferente opinión millones de rusos, que han votado en contra del presidente, denunciado sus maquinaciones para perpetuarse en el poder, para hacer fraude electoral. La corrupción, el nepotismo, los asesinatos a periodistas, los ajustes de cuentas mafiosos, las acusaciones fabricadas a opositores son características de la sociedad rusa.

La gestión para adquirir la ciudadanía rusa ha durado menos de un mes. Un escándalo inicial por la negativa del francés a pagar impuestos en su país por tener ingresos superiores al millón de euros, y su traslado a un poblado de Bélgica, en la frontera con Francia para residir. Después vino toda una saga en la prensa gala y rusa sobre si pedía o no pedía un pasaporte ruso. El mismo Putin en la conferencia de prensa de fin de año afirmaba, medio en broma y muy en serio, que si Depardieu lo hacía (pedir un pasaporte) le darían un sí por respuesta. 

Y hay dos preguntas que se hacen muchos cubanos que residen en el extranjero – ¿Tendrá que sacar pasaporte francés para visitar a familiares y amigos en París? ¿Le pasará lo mismo que a Yogi Depass, quien por viajar a Cuba con su pasaporte británico, para visitar a la familia en Santiago de Cuba tras el paso del huracán Sandy, estuvo “varado” durante casi un mes? Solo la presión de las autoridades de Londres le permitió a Depass pasar el fin de año junto a su esposa e hijo.

Pero más interrogantes tienen los millones de rusos que viven en varias de las repúblicas de la desaparecida Unión Soviética, que hace años claman por la ciudadanía rusa y le es negado por un escabroso proceso burocrático. Esos rusos de Uzbekistán, Azerbaiyán, Kazajstán, Armenia e inclusive de Ucrania, piden con insistencia un pasaporte ruso para sus hijos o nietos, nacidos ahora en otras naciones. Pero es que ninguna cultiva uvas para buen vino, o quizás no militaron en el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) y apagaban el radio cuando desde Moscú explicaban las bondades del sistema soviético.

El lado positivo de la historia es que existe el derecho a renunciar a la ciudadanía y acogerse a otra, sin que le impongan la primera cada vez que desee visitar a los suyos. ¡Viva Francia!
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Comentarios
     
por:: Anónimo
enero 04, 2013 14:57
De corruptos e ignorantes esta lleno el mundo.

por:: Pedro Damian De:: 2960 sw 142 court. Miami
enero 04, 2013 21:59
PAYA Y LA MISERIA DE UN DUENDE

Máximo Gómez, tampoco era cubano. No nació en Baracoa o Bayamo. Vino de Bani, Republica Dominicana y comando un ejército de criollos que obligo a la derrota del mayor ejército español de la época, después de casi 20 años de batalla. La lucha y el sacrificio de Máximo Gómez le dio el derecho que ahora minimiza y descalifica El Duende ( Gnomo ) Lesnick en la figura de Oswaldo Paya.

Henry Reeve (El Inglesito) quien peleo junto a El Mayor Ignacio Agramonte y luego con Gómez, no nació en Yaguaramas, donde murió de su propia mano antes que lo capturaran las tropas españolas. Era un “Neoyorquino” de Brooklyn que carraspeaba el idioma español en una época que FOLLOW ME no había aparecido en programas de textos.
En otro momento, en el siglo XX y con diferentes intenciones Ernesto (Che) Guevara, nacido en la ciudad de Rosario Argentina, llego a Cuba, no pedaleando bicicleta como acostumbraba para disuadir su asma sino, junto a la invasión de los hermanos Castro en playa Las Coloradas, Oriente.

Guevara, que preferiría que "Dios fuera argentino", obtuvo en la isla la oportunidad de ensayar sus dotes de Ministro Bancario e Industrial, carteras que mal ejecuto durante algunos años hasta que el desastre de su labor le hicieron "renunciar". En lo que si dejo marcada su selección divina, fue en la estela de cubanos rebeldes, fusilados masivamente bajo sus manos ordenes y juicio. Hasta que la "Justicia de su Dios Cordobés" lo dejo sembrado para siempre en La Higuera, Bolivia, no sin antes sacrificar algunos decenas de nacionales en su largo reguero de albumina en ruta al poder.

Olvida El Gnomo a su gran amigo madrileño: Eloy Gutiérrez Menoyo ( lo delataba el siseo eterno de los penínsulares ) que proclamó el Frente Nacional del Escambray en 1957 y que llego a la Habana con grados de comandante. Que volvió a emigrar, no sin antes pagar su cuota de sacrificio de 21 años en prisión ( 1965-1986) por jugar a la guerra nuevamente contra los hermanos Castro y a quien El Gnomo recibió, con Bombos y Platillos y después sin necesidad de ser cubano, le ayudo 20 años espués a regresar y residir nuevamente en la isla; amasando esa espumosa idea de abrir un partido político con un presuntuoso nombre: Cambio Cubano en la Habana, capital de un feudo inamovible y quedarse embarcado Menoyo, sin ser cocinero, hasta su reciente muerte.

Quien intenta darnos pollo por pescado (no gato por liebre) es Max Lesnick que exige una nacionalidad autentica a la razón o al pensamiento para defenderlo. Como si un acta de nacimiento de un Hospital de maternidad en la Alemania nazi fuera la obligación ineludible para luchar contra el fascismo.!?

Menos mal que El Gnomo el único secreto que no ha tenido guardado es que siendo Judío no nació en Judea.