sábado, mayo 25, 2013, 8:27 am

Opiniones / Iván García

Las zonas del apartheid cubano

Cazar torcazas o matar jabalíes en los exclusivos cotos de caza en el oriente del país es sólo para extranjeros y generales.

Sitios de Cuba
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Por tercer año consecutivo, Alberto, 36 años, gracias a los euros girados por su hermano desde Europa pudo reservar una oferta de tres noches y cuatro días en un buró de turismo de la cadena Cubanacán.

Por algo más de 320 pesos convertibles, Alberto, su esposa y dos hijos, en el mes de agosto pernoctará en un hotel 5 estrellas muy cerca de las azules aguas de Varadero.

Desde que en 2008 el General Raúl Castro aboliera una seria de absurdas regulaciones que impedían a los cubanos alojarse en hoteles exclusivos para extranjeros, la situación en Cuba ha dado un giro de 180 grados.

De ciudadanos de cuarta categoría pasamos de golpe a convertirnos en personas con derecho a acceder a sitios antaño negados. Más de 400 mil cubanos ya han pasado por hoteles de Varadero o Cayo Coco, entre otros.

También desde 2011 pueden vender sus casas o comprar un coche americano de los años 50 o un Lada ruso de la era soviética. Los cubanos con líneas de teléfonos móviles, prohibidos hace 7 años, superan a los que tienen teléfonos fijos.

Si se anda amplio de moneda dura, también pueden rentar una moto por 20 pesos convertibles (cuc) al día o un incómodo auto sudcoreano KIA por 65 cuc diarios.

Si tienes divisas, puedes disfrutar del show bajo las estrellas en Tropicana o un recital de los reguetoneros de moda en una discoteca de primera. O adquirir equipos de aire acondicionado, ordenadores y cocinas eléctricas. Todo eso ha sido autorizado por el alto mando de verde olivo.

Pero aun ciertos servicios están vedados para los cubanos de la isla. Internet pasó de ciencia ficción a una realidad palpable... si pagas 6 cuc la hora en un hotel habanero. Fuera de la capital, la posibilidad de acceder a la red es más complicado. En Ciego de Ávila o Santa Clara, para sentarte ante una computadora y revisar tu cuenta de correo electrónico o leer medios online como El País o la revista Newsweek, debes presentar tu pasaporte.

Algunas opciones recreativas marinas, como las motos naúticas y los paseos en yates, están prohibidas para los nativos. Quizás por temor a deserciones o al  secuestro de embarcaciones, ese tipo de ofertas suelen ser restringidas para los cubanos residentes en la isla.

Los otros no. Los cubanos que viven en Estados Unidos, España o México se pueden dar el lujo de juguetear con una moto acuática en la playa de Santa María o pasear en yate por la bahía de Cienfuegos.
Hace unos años, los turistas foráneos por 20 dólares podían hacer en Varadero un recorrido por el lecho marino dentro de un submarino. Los cubanos del patio no eran bienvenidos. Cazar torcazas o matar jabalíes en los exclusivos cotos de caza en el oriente del país es sólo para extranjeros y generales.

La otra gran prohibición que se mantiene en pie es la posibilidad de viajar al exterior sin tanto agobio burocrático. Además de gastar en trámites legales un dinero que equivale al salario de año y medio de un trabajador, al final, tranquilamente, un oficial de inmigración puede denegar tu permiso de salida por razones políticas o de seguridad nacional.

Otro servicio negado en 'la democracia que mejor funciona en el planeta', según proclaman los mandarines criollos, es tener internet en casa. Antes alegaban rezones técnicas o culpaban al embargo.

Luego en comparsa con Hugo Chávez acometieron un proyecto de un cable submarino que “permitiría la soberanía digital en Cuba”. Desde que el dichoso cable se hizo operativo a principio de julio del año pasado, nada se sabe cuándo las autoridades permitirán que un cubano de a pie pueda navegar por la autopista de la  información.

Y de libertades políticas no hablemos. Ni se le ocurra presentar en la Asamblea Nacional del Poder Popular una propuesta de crear un partido, sindicato o bufete jurídico independiente. Tampoco es válido mostrar el número de firmas indicado por las leyes para reformar la Constitución.

Una de dos. O te ningunean o te encierran en una apestosa y humedad celda en los sótanos de una unidad policial. Si escribes por tu cuenta y criticas el estado de cosa, tu vida es controlada con lupa.

Y si los disgustas y pierden la paciencia, a mano tienen la tenebrosa Ley Mordaza que todavía flota en el aire de la Republica y permite que te condenen a 20 años de cárcel. O más.

De cualquier modo, aunque no tengan un centavo, los cubanos aplauden la posibilidad de adquirir una vivienda o un coche desvencijado. Preferirían comprar un auto nuevo y moderno en una agencia con el sudor de su trabajo. Y viajar a otros países para que sus parientes conozcan a la hija que nunca han visto.

Pero ya se sabe que en el archipiélago de los hermanos Castro, las transformaciones son a paso de tortuga. La gente se ha acostumbrado a esperar. Si algo sobra en Cuba es la paciencia.

  • Más de 400 mil cubanos ya han pasado por hoteles de Varadero o Cayo Coco, entre otros.
  • Viajar en crucero es todavía un espejismo.
  • Cazar torcazas o matar jabalíes en los exclusivos cotos de caza en el oriente del país es sólo para extranjeros y generales.
  • Los paseos en helicóptero están restringidos para los cubanos residentes en la isla.
  • Algunas opciones recreativas marinas, como las motos naúticas y los paseos en yates, están prohibidas para los nativos.
  • Hace unos años, los turistas foráneos por 20 dólares podían hacer en Varadero un recorrido por el lecho marino dentro de un submarino. Los cubanos del patio no eran bienvenidos.
  • La otra gran prohibición que se mantiene en pie es la posibilidad de viajar al exterior sin tanto agobio burocrático.
  • Fuera de la capital, la posibilidad de acceder a la red es más complicado. En Ciego de Ávila o Santa Clara, para sentarte ante una computadora y revisar tu cuenta de correo electrónico o leer medios online como El País o la rev

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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Comentarios
     
por:: Olga De:: Barcelona
mayo 09, 2012 13:48
Te equivocas. Hasta Enero 2012 los ciudadanos espanoles de origen cubano no teniamos derecho a alquilar ninguna lancha, bote, o aun participar en excursiones de buceo que implicaran algunos de estos medios.

por:: Carlos De:: BsAs
mayo 15, 2012 01:50
Lleno de errores y falta de información, siguen repitiendo la burrada esa que salió en el herald de 400 mil cubanos en los hoteles. Si tuvieran una noción mínima de los números se darían cuenta que esa cantidad solo puede venir de los cubanos de afuera que visitan Cuba. Imagínate si los pobres de adentro con la miseria generalizada que hay van a sumar 400 000.
El cable submarino nunca entró en funcionamiento, de donde sacaste esa fecha?