martes, junio 18, 2013, 6:38 pm

Opiniones / Iván García

Paciencia, la palabra de orden

Paciencia pide el General Raúl Castro a los que sugieren realice reformas económicas y políticas profundas. Como las que necesita Cuba. No parches de supervivencia.

Habana- Socialismo- El gobierno cubano ha subrayado que las reformas económicas persiguen hacer “irreversible” el socialismo.
Habana- Socialismo- El gobierno cubano ha subrayado que las reformas económicas persiguen hacer “irreversible” el socialismo.
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Paciencia pide Marino Murillo, el cebado zar de las tímidas trasformaciones hasta ahora efectuadas. Siempre con una impecable guayabera blanca y el paladar complacido, después de almorzar varios platos, postre incluido, en el comedor personal adjunto a su oficina.

Paciencia también piden los esforzados amanuenses oficiales, para contener el disgusto de la gente ante esa parodia de perestroika tropical que nos intentan vender.

Calma señores, nos dicen desde la radio o la tele. Alegan que es necesario  analizar hasta el mínimo detalle antes de tomar cualquier decisión.

Es una burla colosal. Seis años después de llegar al poder, el 31 de julio de 2006, por decreto de su hermano Fidel, en cámara lenta el General Castro viene aplicando aperturas y reformas poco efectivas. 

Por favor, no me hablen más del acceso a la telefonía móvil, del alojamiento en hoteles, ni de la posibilidad de comprar un auto viejo o vender tu casa. Ésos son derechos que siempre debimos tener. Y nunca supimos reivindicar.

Tener una línea de celular o un quiosco de venta de pan con guayaba no es suficiente para un país que naufraga. Hacen falta reformas serias. No cortinas de humo.

Los medios oficiales de la isla gastan ríos de tintas criticando los cuatro años de gestión del presidente Barack Obama. De su incumplimiento en el cierre de la prisión en Guantánamo. O su lentitud en aprobar reformas migratorias. 

Pero ningún reportero estatal levanta su voz para quejarse de las insustanciales medidas tomada por Castro II en seis años de mandato. En Cuba las cacareadas reformas se ejecutan al compás de un lento danzón.

Por supuesto, la gente no es tonta. Sabe que esa manera de proceder es una estrategia del gobierno para atrincherarse en el poder. A paso de tortuga controlan los cambios. Y en caso de ver señales que pongan en peligro su mandato, retroceder al punto de partida.

Con el cuento de las esperadas reformas migratorias, tienen engañada a una parte del exilio. El régimen quiere ofrecer una imagen de altruismo político al reconocer a la diáspora.

Es un absurdo. Nunca debieron aplicarse leyes aberrantes que tratan a los cubanos residentes en el exterior como forasteros en su patria.

Sabiamente, también usan el castigo y los premios con ciertos exiliados. Los rebeldes y bocones, a la lista negra. Ésos, ni en pintura. Ni siquiera pueden ser enterrados en su país.

A los que se mantengan callados y acepten sus reglas de juego, se les daría luz verde para  que monten un timbiriche en su terruño; se presten a la explotación laboral y mensualmente entreguen billetes verdes al régimen.

¿Por qué mientras se llenan la boca hablando de reunificación familiar y de exigirle a la administración de Obama medidas que aligeren el embargo y faciliten el trasiego de mayores cantidades de dólares hacia Cuba, el gobierno da una vuelta de tuerca y dicta resoluciones endureciendo la entrada de paquetes por parte de los cubanos radicados en el exterior?

Pura mendacidad. Es el fingimiento habitual de los Castro en su afán de ganar tiempo y respirar un poco de oxígeno político.

Algo se puede sacar en limpio tras 6 años de presidencia del General. Su  meta es consolidar el poder más allá de su existencia. Eternizar la revolución verde olivo. Todo lo demás son tácticas dilatorias y trampas para cazar tontos.

Hace dos meses un editorial firmado por Orlando Márquez, portavoz de la iglesia católica, pedía calma para “la búsqueda de nuevos modelos sociales, con paciencia y sin traumatismos, sin que nadie quede excluido”.

Quisiera creer que los mismos que durante 53 años han administrado mal los destinos de la nación, están enfrascados en armar un proyecto social inclusivo y democrático. No puedo. Es como decirle a mi hija de nueve años que ahora el lobo de la caperucita roja es bueno. Allá quien lo crea.

Pero, por favor, no pidan más paciencia a personas que comen una sola comida al día, viven en sórdidas habitaciones de barrios marginales y el futuro lo consideran una mala palabra.

De los periodistas oficiales que piden paciencia, salvo las 80 horas al mes que algunos les dan que naveguen gratuitamente por internet, el resto vive y sufre las mismas carencias del cubano común.

Los ministros y generales no. Raúl Castro no sabe lo que es dejar de desayunar o almorzar. Y por el color de la piel de Marino Murillo, el zar de la economía, la proteína siempre presente en su mesa.

Al portavoz del Arzobispado, Orlando Márquez, tampoco debe faltarle la buena comida o preocuparle la merienda escolar de sus hijos.

Sean militares, dirigentes del partido o de la alta jerarquía católica, estos 'representantes de la sociedad cubana residen en casas confortables, andan en autos modernos.

No les falta la gasolina. Ni la billetera con divisas. Internet a una velocidad razonable. Antena por cable autorizada. Y el pasaporte listo para viajar por medio mundo. De esa forma, pienso, cualquiera en Cuba tiene paciencia.

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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Comentarios
     
por:: fsottov De:: mexico
julio 11, 2012 16:24
Poca verguenza pedir calma, análisis y paciencia despues de mas de 50 años. Desvergonzados los generales , altos oficiales, burócratas del Partidos y dirigentes empresariales, pero también los farsantes de la prensa oficial, la jerarquía católica, y los intelectuales y gobernantes latinoamericanos que apoyan la Dictadura. Cambios a quien generó los problemas? YA BASTA
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por:: Julio César Gálvez De:: Madrid. España.
julio 13, 2012 10:20
Muy bueno el trabajo de Iván. Toca puntos claves de la realidad cubana actual. El oficio que llevan sus trabajos mejora por día. Claros, concisos y precisos. Salud y suerte.
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por:: Manny De:: Hialeah, FL
julio 14, 2012 15:12
Los altos funcionarios del régimen Castro-comunista de La Habana serán unos degenerados pero no son tontos. Saben que están lidiando con un pueblo resignado a aceptar con agradecimiento los mendrugos que les arrojen desde la cúpula gobernante. Porque allá no existe la testosterona colectiva necesaria para exigir un cambio radical.