domingo, octubre 26, 2014, 3:40 am

Opiniones / Guillermo Martínez

El extraño mundo de la política latinoamericana

El presidente de Chile Sebastian Pinera en su discurso de clausura en la Cumbre del CELAC.
El presidente de Chile Sebastian Pinera en su discurso de clausura en la Cumbre del CELAC.
Hay muchos otros adjetivos, pero es mayor que los lectores decidan cuáles son los más apropiados después de leer esta columna.

Raúl Castro y su hermano mayor Fidel han gobernado Cuba como un latifundio privado hace casi 55 años. Ahora, desde el lunes,  Raúl también es el presidente de la CELAC (la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).

La organización creada para minimizar la influencia de Estados Unidos en el hemisferio también tiene como meta promover la democracia. Ahora, sin embargo es presidida por el único dictador en la región.

El presidente saliente, el chileno Sebastián Piñera dijo en conferencia de prensa que en reuniones privadas con Castro él había perdido cooperación de Cuba para investigar la muerte del ex senador chileno Jaime Guzmán, cuyos asesinos se dice están en Cuba.

Sin embargo, ni Piñera ni nadie le preguntó a Castro por las docenas de americanos y cientos de cubanos a los que él personalmente ordenara ejecutar. Hay fotos de Raúl colocando un pañuelo sobre los ojos de unos de los que iba a morir. No esos no cuentan. Eso ocurrió hace muchos años y por respeto al jefe de estado debemos olvidar.

Uno que no estuvo en la reunión en Santiago, Chile, pero si en el pensamiento de muchos de los allí presentes fue Hugo Chávez, el presidente paciente o el paciente presidente que por motivos de salud no pudo ir. Chávez ya lleva sin dar prueba de vida por más de 50 días.

El 11 de diciembre, antes de ir a Cuba para someterse a una cuarta intervención quirúrgica por el cáncer que sufre, Chávez dijo en Caracas que él quería que siguieran la constitución; que celebraran nuevas elecciones y que votaran por su sucesor Nicolás Maduro.

Pero eso fue entonces y después los que hoy gobiernan Venezuela han decidido que la toma de posesión de Chávez que debía de haber ocurrido el 10 de enero puede posponerse indefinidamente. ¿Elecciones para qué? como bien dijo en su momento Fidel en Cuba hace más de 50 años.

La nueva decisión vino de La Habana, de una de esas reuniones de los funcionarios venezolanos que van a la capital cubana a ver (y dicen que a hablar) a Chávez y de paso tomar nota de lo que dicen Fidel y Raúl. De ahí salió la idea que la fecha de la toma de posesión podía cambiarse, sin importarles un comino lo que dice la constitución que ellos mismos aprobaron hace pocos años.

Hasta ahora no hay pruebas que Chávez no va a poder regresar algún día, nadie sabe cuándo, a Venezuela. NI tampoco hay nada concreto que diga que Chávez va a poder volver a gobernar el país sudamericano.

Hace más de 50 días que Chávez no habla, no escribe; ni siquiera manda uno de sus famosos “tweets”. Todo lo que sabemos sobe la salud del paciente proviene de comentarios cortos y a veces crípticos dado por los distintos ministros del gobierno. Uno dijo que había tenido una seria complicación respiratoria; otro que su estado era delicado. Uno dijo que volvería a Venezuela en semanas y otro salió poco después a decir que no querían decir cuándo regresaría para no crear expectativas falsas.

Mientras parece que las decisiones del gobierno de Venezuela se toman en La Habana. Maduro y otros altos funcionarios van a ver al paciente y a reunirse con los hermanos Castro. Esos que mal gobiernan Cuba desde 1959 tienen muchas ideas de cómo mantenerse en el poder por décadas y aleccionan a su pupilos.

Muchos presidentes latinoamericanos han ido a Cuba a interesarse por el paciente. Entre ellos están José Mújica, el ex guerrillero izquierdista que hoy es presidente de Uruguay; el boliviano Evo Morales, Rafael Correa, de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua. Otros han mandado enviados especiales para mostrar interés por el paciente.

La CELAC, organización creada recientemente y que no tiene ni sede ni infraestructura, quiere reemplazar a la ya de por si desprestigiada Organización de Estados Latinoamericanos (OEA).

En este su Segundo año, la CELAC ya ha superado a la OEA en demostrar que muchos países del hemisferio rechazan la injerencia estadounidense. Esto sí, que sigan mandando dólares para el comercio y para programas para ayudar a los más necesitados.

Ahora tienen los petrodólares que les manda de regalo, o por lo menos a precios muy bajos, Hugo Chávez, Es su manera de comprar influencias en el hemisferio.
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