viernes, mayo 24, 2013, 9:29 am

Opiniones / Iván García

Lo que cuesta reparar una casa en Cuba

Parientes al otro lado del Estrecho suelen enviar dinero para que los suyos reparen a fondo sus hogares. Tamara, jinetera reconvertida en la esposa de un empresario italiano, tuvo mejor suerte.

Casa necesitada de reparación en Banes, Holguín (Cuba).
Casa necesitada de reparación en Banes, Holguín (Cuba).
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Todo empezó por una gotera imperceptible. Luego del techo se desprendieron varios trozos. Y las cabillas comenzaron a reventar dentro de las paredes. El dictamen técnico fue tajante: o reparaban totalmente la casa, o el techo se desplomaría.

Era un problema de vida o muerte. La familia de Rafael, con sus 3 hijos y dos ancianos a cuestas, un día cualquiera podía quedar sepultada bajo los escombros de su vivienda.

No serían los primeros. En La Habana, una ciudad urgida de reformas, los derrumbes de casas se suceden con frecuencia. Debido al mal estado del 60%  de las viviendas en la capital, un aguacero con mediana intensidad provoca desplomes en viejas edificaciones.

Hay sitios de La Habana que se asemejan a una ciudad sitiada. En la parte antigua de la urbe, las terribles condiciones habitacionales ponen en peligro la vida de muchas familias. Como la de Rafael.

En el amplio cinturón verde que rodea la capital han surgido medio centenar de barrios insalubres. Y aumentan. En esas 'favelas' habaneras, por techos y paredes, la gente tiene cartones y aluminio reciclado.

No hay servicios sanitarios. Y para iluminarse, se ha enganchan ilegalmente al tendido eléctrico. En estos meses de intensas lluvias, los roedores, mosquitos y cucarachas pululan por esos barrios insalubres. Las probabilidades que se desaten una epidemia devastadora son altas.

Ya se sabe que el Estado no ha tenido una solución para el acuciante problema de la vivienda en Cuba. Es una asignatura suspensa. Como tantos fenómenos sociales que pretendió resolver y nunca solucionó.

En un hogar cubano suelen habitar hasta cuatro generaciones diferentes. La calidad de vida, en la mayoría, deja mucho que desear. Los muebles llevan dos o más décadas con la familia. Lo mismo ocurre con los equipos electrodomésticos.

Reparar una vivienda que hace años no recibe siquiera un leve mantenimiento cuesta mucho dinero en la Cuba del siglo 21. Según Rafael, ha desembolsado  800 pesos convertibles para poder tirar un techo nuevo. Y aún debe conseguir más plata para fundir una placa en el cuarto de sus hijos.

“Además, debo hacer el baño y la cocina. Entre materiales y mano de obra necesito no menos de 1,800 pesos convertibles (cuc). El gran problema es de dónde saco yo tanto dinero”, señala mientras ayuda al albañil a cargar bloques.

El gobierno del General Raúl Castro autorizó a vender materiales de construcción sin subsidios. Pero los precios ponen a temblar el bolsillo. Un bloque o ladrillo, 10 pesos. La bolsa de cemento, entre 90 y 112 pesos. Cemento cola, 260 pesos un saco de 42 kilos.

También se ofertan, cabillas, mosaicos y muebles sanitarios de mediocre factura a precio de oro. Lo peor es que escasean. Porque existen personas que se dedican a comprar al por mayor materiales de construcción para luego revenderlos.

En las tiendas por moneda dura se ofertan azulejos, pisos, cemento cola y gris, muebles sanitarios y accesorios eléctricos de mejor factura, pero su costo no está al alcance de todos.

Parientes al otro lado del Estrecho suelen enviar dinero para que los suyos reparen a fondo sus hogares. Tamara, jinetera reconvertida en la esposa de un empresario italiano, tuvo mejor suerte.

Sus parientes residían en una covacha de concreto sin pintar de una barriada pobre. La amplia billetera del italiano permitió comprarle un piso a su madre y reconstruir desde los cimientos su antigua morada, ahora de dos pisos. Una cocina bien equipada. Y baño con jacuzzi. Como Tamara, un ejército de jóvenes con cuerpos esculturales, se prostituyen para intentar mejorar su calidad de vida.

Reparar mínimamente una casa en Cuba cuesta no menos de 2 mil cuc. Los salarios de risa y el alto costo de los materiales no permiten emprender reformas serias en las viviendas. Se soluciona con arreglos baratos o parches.

Mientras, los cubanos de éxito en la isla -entre ellos dirigentes y generales- pueden cambiar a menudo el mobiliario, comprar cocinas eléctricas, televisores de plasma de 42 pulgadas y hacen más confortables sus residencias, la mayoría de los cubanos se rascan la cabeza y el bolsillo, tratando de reparar sus casas.

Quisieran volar a la luna. Pero no les queda otra. A veces, simplemente, es un asunto de integridad física. De no reparar su vivienda, el techo los podría sepultar. La lista de fallecidos por derrumbes ha ido creciendo.

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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Comentarios
     
por:: Arsenio De:: España
julio 19, 2012 04:29
Esa desgracia que tiene cuba hoy,hay que agradecérsela a los Castros con su comunismo totalitario,que solo trae hambre,miseria y destrucción,pues todos sabemos que son "anticapitalistas"y todo lo que es un bien para el pueblo,ellos lo detestan,porque solo ellos quieren ser ricos,y no dejan a nadie que levante la cabeza,y el que piense distinto a ellos,lo machacan,y lo meten preso,aunque no esté en ninguna ley hacerlo.Y si el pueblo deja de hacer lo que está haciendo para liberarse de ese yugo traidor de los Castros,sus hijos,y nietos,no se lo agradecerán.