sábado, abril 19, 2014, 7:47 pm

Opiniones / Iván García

Cuba: del aguardiente casero al ron Santiago

Como todo en la isla de los Castro, también las bebidas alcohólicas tienen dos estándares. Si viajas al mundo con pasaporte o recibes dólares o euros, la vida es más placentera

El "Mojito", trago tradicional cubano, mezcla de ron, menta y azúcar.
El "Mojito", trago tradicional cubano, mezcla de ron, menta y azúcar.
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Con moneda dura puedes comer en restaurantes de alcurnia como El Aljibe, en  7ma y 24, Miramar o Los Nardos, frente al Capitolio Nacional. Fumar cigarrillos de más calidad. Y adquirir pacotilla de marcas registradas procedentes de China.

Tener tu casa decentemente amueblada. Nevera con carne de res y camarones. Y por las noches, darte el lujo de beber cerveza Heineken importada de Holanda o las nacionales Bucanero y Cristal.

También puedes adquirir rones con la etiqueta Havana Club o los fabulosos añejos Caney o Santiago, producidos en la otrora Bacardí, en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

Tomar ron o cerveza es casi un deporte nacional. Cualquier evento, fiesta familiar o suceso es un buen pretexto para descorchar una botella. Ron mediante, la gente desahoga sus penas amorosas o cotidianas. Confiesa sus dudas sobre el futuro del país. Sin tapujos habla de la salud de Hugo Chávez y Fidel Castro. Opina sobre estadísticas beisboleras o los últimos partidos de la NBA.

Según cifras oficiales, el 45,2% de la población cubana mayor de 15 años consume bebidas alcohólicas, con un índice de prevalencia entre el 7 y 10%. El alcoholismo y la prostitución son dos de los temas más abordados por los periodistas independientes.

La diferencia entre un borracho 'adinerado' y un borrachín de escaso poder adquisitivo es notable. Mientras generales y ministros disfrutan con tragos amplios de whisky escocés o Jack Daniel's Made in USA, los 'curdas' de barrio tienen que conformarse con el fulminante ron peleón, barato y a granel vendido en algunas bodegas.

El último escalón de un tipo que se precie de tener cierta cultura alcohólica, es tomar aguardiente casero. Lo peor de lo peor. Es el auténtico trago de los olvidados.

Se fabrica en una sórdida cuartería o casa de vecindad. El carbón industrial o el excremento de vaca sirven para refinar el alcohol de reverbero. Puro fuego. Saca lágrimas cuando baja por tu garganta. Apto solo para alcohólicos inveterados o suicidas en potencia.

El populacho lo clasifica con diversos nombres: Chispa de tren, Bájate el blúmer, Hueso de Tigre, Salta pa’atrás... Lágrimas negras es una combinación letal de alcohol boricado con colirio de Homatropina filtrado por un algodón.

Una botella de ese aguardiente infernal cuesta diez pesos cubanos. Y el exquisito ron Santiago, hoy el mejor de Cuba, vale entre 7 y 9.60 pesos convertibles, unos 175 a 230 pesos, casi la mitad del salario mensual promedio. Es 17 veces más caro. Razón por la cual muchos bebedores bajan a pulso el infame ron casero.

A la hora de beber alcohol, en Cuba no hay distinción de edad, raza, sexo, ideología o religión. No importa si se tiene más o menos nivel educacional y cultural. Los hay que son bebedores sociales. Empinan el codo con cordura y cuando están cerca de una borrachera, saben parar.

Otros beben como piratas. Botella tras botella, como si estuvieran batiendo un récord Guinness. Cada cual toma según las posibilidades de su bolsillo. El ron y la cerveza agradan por igual a intelectuales, disidentes, jineteras y militantes del partido. Según se rumora, al presidente Raúl Castro le gusta beber vodka. Ruso y preferentemente puro.

Publicado en Infobae el 14 de enero del 2013

Iván García Quintero

ivangquintero+yahoo.es

Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995. Su gran afición por los deportes le permitió crear la sección Minideportivas de Cuba Press, única en el incipiente periodismo independiente cubano. A su formación autodidacta contribuyeron los talleres de prensa impartidos por Raúl Rivero, y lecturas como El Libro de Estilo de El País; manuales de la agencia EFE; publicaciones del Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de la Florida y la revistas Veja y Newsweek en Español, entre otros. Cuatro años antes de comenzar a escribir como periodista independiente, en marzo de 1991, estuvo dos semanas detenido en Villa Marista, cuartel general del Departamento de Seguridad del Estado, acusado de "propaganda enemiga". No fue enjuiciado, pero a partir de ese año, por cualquier motivo era detenido, la última vez, el 22 de octubre de 2008, según relatara en Estado de sitio. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. Fue miembro de la Sociedad de Periodismo Manuel Márquez Sterling, creada en 2001 y dirigida por Ricardo González Alfonso, condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.
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