jueves, julio 24, 2014, 4:25 am

Opiniones / Joan Antoni Guerrero

Consternación en París por el crimen de Bayamo

Mina M., francesa y residente en París, declara estar "destrozada" por la situación que atraviesa su marido, Luis Carlos García, el propietario de la casa donde supuestamente ocurrieron los hechos que acabaron con la vida de la joven Lilian Ramírez.

La esposa de uno de los cubanos sentenciados recientemente a 15 años de prisión por el crimen de Bayamo ha denunciado en declaraciones a Martí Noticias que tanto el proceso de investigación como el juicio que tuvo lugar en octubre estuvo lleno de anomalías y manipulaciones por parte de las autoridades cubanas. Mina M., francesa y residente en París, declara estar "destrozada" por la situación que atraviesa su marido, Luis Carlos García, el propietario de la casa donde supuestamente ocurrieron los hechos que acabaron con la vida de la joven Lilian Ramírez. "Mi marido y su familia nunca habían tenido problemas con la justicia y estamos todos muy inquietos por toda esta situación", ha afirmado. Mina M., en el momento de los hechos, esperaba la llegada de su marido a Francia, país para el que ya tenía visado.

La mujer se muestra consternada ante su última experiencia en Cuba, el pasado mes de octubre, cuando viajó para asistir al juicio que se celebró a puerta cerrada en La Habana. "Lo pude ver y escuchar todo y comprobé que no se pudo presentar ninguna prueba real contra los acusados. Todos hablaron libremente ante el juez y el fiscal y todos contaban la misma historia, que habían sido acusados por la Policía y que se les había forzado a denunciar a personas que no conocían", relata Mina M. Insiste en señalar que no se pudieron presentar durante el juicio "pruebas reales" que parecieran determinantes para la resolución del caso.

A pesar de ello, la acusación contaba con las declaraciones de todos los acusados en los que implicaban a otros en el asesinato. Estas declaraciones han sido reiteradamente denunciadas por los propios acusados que afirman haber sido forzados a hacerlas. Sobre este punto, Mina M. señala que en el caso de su marido la Policía consiguió su declaración recurriendo al maltrato físico y psicológico: "Durante muchas horas, e incluso días, lo metieron en una habitación con el aire acondicionado muy fuerte, lo maltrataron".

Mina repite una y otra vez que su marido es incapaz de cometer el delito por el que ha sido procesado. "Él siempre ha tenido un buen comportamiento, ha tenido buenas relaciones con todo el mundo, por lo que no entiendo nada, nunca tuvo problemas antes con la policía, tengo la sensación de que todo esto pasa no por buenas razones". La mujer del acusado sostiene además que uno de los elementos que le causó "shock" fue el visionado del vídeo con la reconstrucción de los hechos. La mujer afirma que el vídeo había sido "arreglado", se le había añadido música y no se podían escuchar las explicaciones que durante la reconstrucción hicieron en la casa de su marido los acusados. "En ese vídeo sólo se podían escuchar las voces de los policías". Mina dice que en su país, Francia, "jamás había visto algo parecido", por lo que estos hechos la han dejado todavía más asombrada.

Ahora espera que el caso sea revisado por el Tribunal Supremo y que también haga efecto la carta enviada por su suegro a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado, en la que denuncia las irregularidades del caso. "Todos estamos muy consternados por esta historia porque además es muy desagradable estar relacionado con algo tran grave como la muerte de una niña, algo de lo que mi marido sería incapaz porque respeta la ley y la vida".

El caso de Bayamo se remonta a mayo del 2010 cuando fue hallado el cuerpo sin vida de una joven de 12 años en un lugar apartado de la ciudad. La policía detuvo a nueve personas, tres italianos y seis cubanos, acusados de conducir a la niña hasta la muerte después de organizar una orgía sexual en una vivienda privada en la que habría consumido drogas. Tras el juicio en octubre, la sentencia dictó largas condenas de prisión para todos los acusados.