viernes, octubre 31, 2014, 4:57 am

Entretenimiento

Tarantino desencadenado

Al ver la última cinta de Tarantino, uno se pregunta si no será un poco exagerado tanto escándalo.

Quentin TarantinoQuentin Tarantino
x
Quentin Tarantino
Quentin Tarantino
David Sosa / martinoticias.com
Precedida de una inmensa polvareda, y no precisamente de las praderas del Viejo Oeste norteamericano, hace su irrupción en la antesala de los premios Oscar: “Django unchained” (Django desencadenado), la película más reciente de Quentin Tarantino.

Con un reparto espectacular (que incluye, como es habitual en Tarantino, el reciclaje de un par de actores olvidados del cine B) encabezado por Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz y Samuel L. Jackson, Tarantino incursiona en un tema especialmente delicado de la historia norteamericana, el de la esclavitud, y lo hace con su particular estilo: una estética violenta y sin demasiado apego a la verdad histórica.

Dos hechos polémicos han marcado a “Django”, mucho antes de la esperada ceremonia de los Oscar: el aplazamiento de su estreno en EE.UU., por respeto a las víctimas de Newtown, y la condena del director Spike Lee, quien la calificó, entre otras cosas, de racista. Los ataques, al contrario de otras veces, han sacado de casillas a Tarantino, quien el otro día, como quien dice, perdió los estribos con un periodista que le preguntó si sabía discernir entre la violencia real y la de la pantalla.

Lo cierto es que al ver la última cinta de Tarantino, uno se pregunta si no será un poco exagerado tanto escándalo. Porque si es por lo violenta hay que decir de entrada que “Django” exhibe muchísima menos violencia que algunas de sus anteriores películas. Y en cuanto a lo de la veracidad histórica, ya se sabe que a Tarantino no hay que tomárselo demasiado en serio en este campo. Es casi una marca de sello, si no recuerden la particular visión que sobre la Segunda Guerra Mundial ofreció en “Bastardos sin gloria”.

Tarantino no es un director intelectual, ni al que le interesen demasiado los detalles históricos. No olviden ustedes que su educación cinematográfica la adquirió en una tienda de alquiler de videos, donde laboraba antes de hacerse famoso. “Era el trabajo ideal”, ha recordado Tarantino, “podía ver todas las películas gratis y además me dejaba tiempo para leer y escribir”. Además sus ídolos de la gran pantalla no son Bergman ni Buñuel, sino los hacedores y héroes del cine de acción tipo B, desde Charles Bronson hasta los hermanos Carradine, pasando en el camino por las cintas hongkonesas mas bizarras y disparatas.

Por eso resulta tan difícil entender que esta historia de un atildado cazarrecompensas alemán (Christoph Waltz) y su liberto ayudante, un esclavo enfurecido (Jamie Foxx) que solo quiere volver a ver a su esposa, en la Norteamérica de dos años antes de la Guerra Civil, haya molestado tanto. No es que “Django unchained” sea un paisaje bucólico al atardecer, como en las películas de Eric Rohmer, pero sus escenas violentas no son esta vez más recurrentes (ni descarnadas) que las de cualquier juego electrónico de moda. De hecho, las escenas más violentas en toda la cinta están apenas en su parte final, cuando Tarantino hace entrar en acción a su John Wayne negro, para que acabe el solo con medio batallón de vaqueros.

Más que su presunto tono burlesco a la hora de abordar un tema tan sensible como el de la opresión esclavista, o sus anacronismos históricos, pareciera que lo molesto de veras para algunos ha sido que Tarantino se haya metido con el género más emblemático (junto al musical) del cine norteamericano: el western. Y peor: que lo haya hecho mezclándolo con el western spaguetti (tan poco apreciado por los norteamericanos), a lo Sergio Leone y no con la solemnidad con el que lo hubiera tratado, por ejemplo, John Ford.

¿O es tal vez que Tarantino ha puesto a galopar por las praderas a un vaquero negro, y no a uno blanco, como el celebérrimo John Wayne? ¿Que la heroína a rescatar sea una esclava que habla alemán y no una de esas señoritas lánguidas del tradicional Oeste? Vaya uno a saber, pero lo cierto es que a “Django” hay que valorarlo más con la tradición de entretenimiento puro y duro del cine, que con las flechas patrióticas del general Custler.

Nadie se molestó en los 90 con Tarantino cuando glorificó a un par de matones (uno de ellos, recitador de salmos) en su aclamada “Pulp Fiction”, tan vitoreada que le dieron la Palma de Oro en el Festival de Cannes. La violencia (aquella sí) fue ovacionada y elevada al rango de “estética Tarantino”. Inclusive una escena tan grotesca como la de la violación del mafioso, con su posterior venganza, fue glorificada como el clímax del cine de acción.

Así que, a lo nuestro, al cine. Hay en “Django” un tono narrativo digamos clásico, reconocible en los nombres más conocidos del cine del oeste. Inclusive el director (ya no tan joven, ni tampoco tan delgado como cuando saltó al estrellato) se arriesga en escenas largas, filosóficas, con la cámara regodeándose en los paisajes del Sur, y con el tiempo suficiente para la reflexión, o el bostezo.

Acostumbrados al ritmo vertiginoso de sus historias “pulp” (de retazos), con esos ires y venires en la narración de sus primeros guiones, cuesta un poco encontrar a Tarantino en la linealidad de esta historia. En la inmensidad de la pradera retratada con una fotografía preciosista. Pero ahí está su mano para hacerlo aparecer, como un Houdini del cine, parodiándose a sí mismo, poniéndonos de testigos de su desgaste creativo. De su propia pulpa pudriéndose en el celuloide del cine.

Cualquier espectador de Tarantino sabe muy bien que el leit motiv de sus películas es siempre la venganza. Como su admirado Bronson, él es también un Vengador anónimo, pero de sí mismo. Lo que hacía Uma Thurman con su sable en “Kill Bill” (aquello sí era violencia, madre mía), lo hace ahora Jamie Foxx con sus pistolas desenfundadas, en “Django”. Mientras los otros infortunados esclavos padecen los rigores del cepo y los latigazos infames, Django desencadenado se venga a punta de revólver. Verlo entrar a las propiedades de los amos esclavistas, brioso a bordo de su caballo, matando a los que alguna vez lo ultrajaron; rescatar a su Brunilda como un Segismundo triunfante, y disparar más rápido que los héroes de John Ford, no suena para nada racista, Spike Lee,  sino como la reivindicación histórica del lamento africano.

Si a Spike Lee le molesta tanto que Tarantino se haya metido con el cine del oeste (a través de un vaquero esclavo) debía el mismo hacer lo correcto y filmar su propia versión del tema. Otra cosa son los infaltables disparates y anacronismos de Tarantino, como ese que se inventa de la “lucha mandinga”, su pretexto ideal para que el personaje de DiCaprio se divierta cruelmente viendo pelear a sus esclavos. A pesar de lo bien que esta DiCaprio en su rol de villano, estas escenas de “lucha mandinga” recuerdan aquellos primeros bodrios de Jean Claude Van-Damme con hombres luchando hasta el cansancio, o hasta morir.

Otro que se luce en su papel de viejo esclavo envilecido (trata peor a los negros que los propios blancos) es uno de los actores fetiche de Tarantino, Samuel L. Jackson, uno de los matones de “Pulp Fiction”. Irreconocible, tanto que hay que verlo actuar un poco más para darse cuenta de que es él, Jackson parece un Tío Tom nada benigno, solazado en el sufrimiento de los otros esclavos, sumiso hasta la abyección con su amo.

“Django unchained” hay que ir a verla despojado de prejuicios, y también de cadenas morales, que tanto daño hacen, sobre todo al entendimiento. La mejor crítica que puede hacérsele a Django no es la moralista sino la cinematográfica, esto es que no tiene la maestría ni la vitalidad de “Reservoir dogs”, la violencia llevada hasta sus últimos extremos, como en “Kill Bill”, ni el disparate histórico (e histriónico) de “Bastardos sin gloria”. A Tarantino le pasa en buena medida lo que a Almodóvar, que con cada nueva película parece cada vez más una triste y opaca parodia de sí mismo.
Este foro se ha cerrado
Comentarios
     
No hay comentarios en este foro. Anímese a escribir el primero.

Más de nuestra sección de Arte y Cultura

"La escuela de la noche" en Nueva York

Un libro, que recopila dibujos del pintor cubano Arturo Rodríguez y poemas inspirados en sus obras, será presentado en la Gran Manzana el próximo 30 y 31 de octubre.
Más

Orfebres de Cuba participarán en Festival del Doral

En el evento, auspiciado por el Club Rotario de Doral desde 2003, compiten artistas visuales emergentes y establecidos, en las categorías de pintura de cuerpo, arte digital, dibujo, fibras, joyería, orfebrería, técnicas mixtas y otras.
Más

Oliva expondrá en su casa taller tras censura del Museo de Arte de Pinar del Río

El artista no expone en Cuba desde hace 20 años, si bien ha seguido trabajando en su casa taller y ha abierto las puertas a todos los que han querido ver su obra. Con la exposición programada pretendía además llevar su trabajo hasta La Habana y Miami.
Más

Editorial estadounidense publica escritores disidentes en Cuba

Armando Añel: "cada vez el aparato editorial del castrismo es más asfixiante y, sobre todo, inoperante".
Más

Vidas rayadas

El autor revela cómo un entorno barrado marca a pollos, poetas y presos por igual.
Más

Escritora cubana que vive en la isla quiere que sus libros se publiquen allí

"Poco a poco espero que los libros que tienen que ver con la realidad cubana actual puedan ser publicados", dijo la autora de "Todos se van", entre otras, obras, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Santiago.
Más

Muere en México compositora cubana Ela O'Farrill

La autora de "Adiós felicidad" vivió en el exilio gran parte de su vida.
Más

William Navarrete presenta en Miami su primera novela con Tusquets

Ha publicado unos 15 libros de ensayo, poesía y narrativa. "Fugas" es su segunda novela.
Más

Video Prestigioso arquitecto causa revuelo antes de recibir el Premio Príncipe de Asturias

El arquitecto Frank Gehry aseguró que el 98 por ciento de los edificios que se hacen en el mundo son "pura m....." y respondió con el gesto ofensivo...en una conferencia de prensa horas antes de ser premiado.
Más

El Partenón cubano

El autor recuerda el parentesco entre la caña de azúcar, el verso y la palma real
Más

Alexis Valdés lleva su show a la TV dominicana

“El Show de Alexis Valdés”, un programa de humor, música, entrevistas y monólogos, se podrá ver a través de Teleantillas, canal 2, diariamente.
Más

Pitbull se acerca a la política

El cantante se fotografió con el candidato a la gobernación de la Florida Rick Scott.
Más

Conmemoran en Cuba IV centenario de la llegada del primer samurai japonés

El viernes se inauguró una exposición por los cuatro siglos de amistad entre Cuba y Japón, cuyo primer contacto ocurrió en 1614 con la llegada a Cuba del primer japonés, el samurái Hasekura Tsunenaga.
Más

Video Valoran documental sobre Yoani para Festival del Nuevo Cine Latinoamericano

Los realizadores brasileños dijeron que no intentaron presentar a la autora del blog Generación Y como heroína o villana, sino contar su historia a través de la mirada de la prensa extranjera, la cubana y darle voz a la propia protagonista.
Más

Multimedia Un salón privado marca el estilo de las celebridades cubanas

La peluquería-barbería-snack bar Donde Dorian en Nuevo Vedado lleva el look de populares artistas como Leoni Torres, El Yonki, El Chacal, Damián, de Los Desiguales, y el animador del programa televisivo Piso 6, Leo Garrido.
Más