lunes, julio 28, 2014, 8:23 am

El Mundo

Delegados llorones, otra rareza del comunismo chino

El emblema del Partido Comunista decora la entrada del Gran Palacio del Pueblo durante el segundo día del XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCChn), en Pekín, China.
El emblema del Partido Comunista decora la entrada del Gran Palacio del Pueblo durante el segundo día del XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCChn), en Pekín, China.
Agencias
El comunismo, ya de por si ilógico, desactualizado y desproporcionado, adquiere en China un carácter todavía más exótico que en los países de Europa donde surgió este sistema político.
 
Por estos días en que se celebra el  XVIII Congreso del Partido comunista chino en Pekín, los medios de prensa descubren gran variedad de rarezas que van desde organizar el desplazamiento de las personas encargadas de llenar las tazas de té para los 2.300 delegados hasta contar las rondas de aplausos.
 
Hu Jintao fue aplaudido en 38 momentos durante su discurso inaugural. Los observadores lo comparan con las cifras de aplausos en plenarios anteriores y resulta que dobló con creces las 16 rondas conseguidas por Jiang Zemin en el XVI Congreso de 2002, pero no consiguió esta vez batir su propio récord, las 40 rondas de aplausos que recibió en la decimoséptima edición del cónclave, en 2007.

En este evento, donde ni un solo delegado emite una opinión discrepante de la línea oficial y se aplaude sincronizadamente cuando la voz del orador adquiere un tono declamatorio, es muy bien visto que los participantes lloren de emoción.  

Por ejemplo, una de las delegadas al Congreso se ha hecho famosa en las redes sociales chinas por sus lágrimas en una de las reuniones del cónclave, tanto que en internet es conocida como “la camarada llorona”.

Ju Xiaolin, representante de la remota región de Ningxia (en el desértico noroeste chino), rompió en sollozos el sábado, mientras leía un poema de elogio al presidente y secretario general del Partido, Hu Jintao, en una de las comisiones de debate.

Otro delegado de esa misma región también estuvo conmovido al escuchar a Hu Jintao: Li Jian  rompió en llanto hasta cinco veces durante el discurso inaugural que duró una hora y cuarenta minutos.

Guo Mingyi, otro de los asistentes confesó que sus ojos "estuvieron húmedos desde el principio al final del informe".
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Comentarios
     
por:: jose acosta De:: USA
noviembre 13, 2012 15:35
...me recuerda el cuento del Presidente Batista que se disfrazo en uno de sus mitines y cuando mencionaban su nombre todos aplaudian delirantemente...menos él...el vecino le susurro" Aplaude Mulato, que te coge el SIM(Servicio de Inteligencia Militar..muy represivo para su epoca)..."Llora Chinito que si no vas purgado"...

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