martes, junio 18, 2013, 9:46 pm

Cuba

Las confesiones de Eusebio Leal

El ilustre orador se lamentó de no haber podido convencer a sus hijos para que permanecieran en Cuba, y ya al final de su discurso comentó que sufría cotidianamente cuando acariciaba los cabellos de otros niños, y no los de su nieto.

Eusebio Leal y Bill Richardson en La Habana Vieja
Eusebio Leal y Bill Richardson en La Habana Vieja
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A pocos puede haberles resultado sorpresiva la designación de Eusebio Leal, historiador de la ciudad de La Habana, para que pronunciara las palabras de apertura en el reciente evento "Un diálogo entre cubanos", organizado por la Iglesia Católica, y que reunió a algunos académicos e investigadores residentes en la isla, y otros provenientes del exterior. Y es que Leal, además de su innegable valía como orador, siempre ha reconocido que más de una encrucijada signó su existencia: por un lado, tratar de lograr un equilibrio entre sus simpatías hacia la Iglesia y el Estado; y por otra parte, la disyuntiva entre irse o quedarse en el país.

Leal acaba de declarar que el arribo a la convicción de que era posible conciliar la Fe y la Revolución, fue el elemento que determinó su permanencia en Cuba; una estancia por la que en más de una ocasión hubo de pagar un precio nada despreciable: el temor. Porque temor sintió cuando estuvo a punto de ser enviado a las tristemente célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), y tuvo que sobrevenir la mano salvadora de Haydee Santamaría para evitarlo. Y temor debió de haber experimentado también en 1961- aunque no lo reconoció en su discurso-, cuando se produjo la gran represión contra la Iglesia Católica, que culminó con la expulsión de 132 sacerdotes a bordo del vapor Covadonga.

Mas sucede que con el paso del tiempo, y aunque él se niegue a admitirlo, el precario equilibrio Iglesia-Estado parece haberse inclinado a favor del segundo, al extremo de que el historiador de la ciudad clasifica hoy como una pieza importante del aparato de poder. Sin dudas, ello condiciona las opiniones de Leal en el sentido de exonerar a las máximas instancias de dirección por los errores y abusos cometidos.

Por ejemplo, nada dice de quiénes fueron los responsables de la creación de las referidas UMAP, donde resultaron maltratados y humillados muchos que no tuvieron su misma suerte, entre ellos artistas, intelectuales, hombres de fe y simples cubanos de a pie; menciona un golpe que recibió en la cabeza el cardenal Manuel Arteaga durante una actuación de los cuerpos de inteligencia batistianos, pero calla que ese mismo prelado debió refugiarse en la embajada argentina en La Habana para escapar de los desmanes castristas; critica a ciertos elementos que se muestran reticentes a los cambios en Cuba, sin embargo libera a los máximos dirigentes de semejante inmovilismo, ya que los considera muy favorables a cambiar todo lo que deba ser cambiado; y también exige que el gobierno de Estados Unidos cambie su política hacia Cuba para que el pueblo cubano pueda escoger libremente su propio destino, pasando por alto que es el sistema totalitario que padecemos el principal responsable de que no disfrutemos de ese derecho.

Claro, el hecho de pertenecer a la clase privilegiada, ha operado en el señor Leal el deseo de no afrontar las vicisitudes que encara el ciudadano cubano promedio. Es por eso que confesó haberse sentido molesto cuando acudió a la Oficina de Intereses de Estados Unidos a realizar los trámites de obtención de visa para viajar a ese país, y tuvo que hacer la cola, bajo el sol, al igual que el resto de las personas que aguardaban por ese mismo trámite. Tal vez sea la citada Oficina uno de los sitios donde mejor se aplica la justicia social en Cuba. Hace unos meses, el escritor Pablo Armando Fernández, íntimo de Fidel Castro, pretendió allí un tratamiento privilegiado a la hora de realizar los trámites consulares para viajar al país norteño, pero fue conminado por los funcionarios de la Oficina a esperar su turno como el resto de las personas.

El ilustre orador se lamentó de no haber podido convencer a sus hijos para que permanecieran en Cuba, y ya al final de su discurso comentó que sufría cotidianamente cuando acariciaba los cabellos de otros niños, y no los de su nieto. Sin embargo, una vez más, el señor Leal ignora a los verdaderos culpables. De no existir la obsoleta política migratoria que les impide a los cubanos salir y entrar libremente a su país, con la consiguiente y draconiana clasificación de "salida definitiva del país", es muy probable que las relaciones con su nieto fueran diferentes.

Publicado en Primavera Digital el 28 de Agosto del 2012
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Comentarios
     
por:: FSOTTOV De:: MEXICO
agosto 29, 2012 11:09
Si , claro que solo ahora se puede conciliar la fe y la llamada revolucion (de la que todos huyen) ; lo que no es posible es permanecer en Cuba y vivir en Libertad como en el resto del mundo Occidental. Tu permaneces porque eres de la clase que recibe privilegios, aunque no eres bien visto en el circulo raulista. Y tus hijos y nietos VIVEN LIBRES- El sistema se desmorona

por:: Julio Soto Angurel De:: Cliffside Park, NJ. 07010
agosto 30, 2012 20:23
Solo digo que don Eusebio Leal Spengler es un verdadero conspirador para destruir a la nación cubana y que la Iglesia Católica siempre fue anti cubana, racista, colonialista, anti independentista y pro española.
Acerca del fenómeno de la gran cantidad de hijos de dirigentes que se han ido de Cuba,
Yo veo todo este fenómeno disitinto.
Yo pienso que todos esos padres llegaron con el preconcebido interés de destruir a Cuba y lo hicieron y ahora le dieron el chance a sus hijitos e hijitas de huir con una fortuna robada.
Todos ellos son unos bandidos que sabían que todo esto iba a pasar.
El régimen de los Castro siempre fue un fraude y los hijitos e hijitas de papá formaron parte de ese momumental fraude contra Cuba y el pueblo cubano.
Además, me consta que muchos o tal vez todos, recibieron entrenamientos de oficiales de la inteligencia para radicarse en el extranjero, pero, ¿oficiales de inteligencia patra trabajar en función de los intereses de los hermanos Castro? en parte si, para trabajar en función de mantener el régimen de los hermanos Castro, pero todos ellos ellos han salido a subordinarse a los intereses reales de la Agencia Central de Inteligencia.
Todos, absolutamente todos, mantienen lazos de cooperación y real y verdadera subordinación a los intereses de la CIA y de Estados Unidos.
Vean cuando se produjo la visita de Mariela Castro y Eusebio Leal Spangler a Estados Unidos, como ellos visitaron la organización Brookings y el Council on Foreingn Relations (CFR) eso es una verdadera subordinación al imperio, es aparecerse de rodillas ante el imperio.
Añado a la lista de hijos de papá que salieron de Cuba que , hay un hijo de Sergio del Valle, aquel que ocasionalmente servía de Ministro del Interior junto a Ramiro Valdés, que vive en España.
Como se burlaron todos del pueblo de Cuba. Ninguno es inocente.

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