viernes, mayo 24, 2013, 3:10 pm

Cuba

Yerba, pastillas y polvos

Hoy, un cigarro de marihuana cuesta el doble y hasta el triple que hace veinte años. Pero la calidad es mejor.

Soldados cubanos recojen drogas en zonas costeras.
Soldados cubanos recojen drogas en zonas costeras.
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Últimamente, la ketamina es la pastilla mágica. Quiero decir, la pastilla de los que no pueden pagar la coca, que son los más. Halar polvo es un lujo que solo se pueden dar los macetas, las jineteras, algunos músicos y ciertos hijos de papá. Las diferencias clasistas también alcanzan -¡y de qué manera!- a los junkies cubanos.

En una irónica alusión a aquella "cleptómana de bellas fruslerías" de la trova tradicional, la protagonista de una canción del cantautor Adrián Berazaín es una ketainómana (¿del parque de G?).

Dicen que la ketamina es capaz de tumbar a un caballo. Y es cierto: los veterinarios la utilizan como anestesia. Aseguran que no crea adicción, que causa euforia, sientes como el cuerpo se te estira o se te encoge, como la mente y el alma se te desprenden del cuerpo. Pero depende: a algunos les causa estados de pánico o ansiedad. De cualquier modo, lo peor viene después, cuando empieza a pasar el efecto inicial. Deja una resaca oceánica, y el cerebro enredado en sargazos que te lo trituran. Y vómitos y mareos. La sobredosis puede resultar mortal. Pero los que se enganchan vuelven una y otra vez a consumir.

"Nada, es como emborracharse, pero mejor, más descargoso", me dijo un adolescente, con piercings en los labios y los párpados, con un aspecto pálido y enfermizo, acentuado por la ropa negra que vestía.

La ketamina –o kit-kat, como también la llaman- un poco más cara, pero también mucho más efectiva, ha venido a competir con la amitriptilina y el parkisonil –"el paco", como le llaman- que se vende de 15 a 20 pesos la pastilla y otros medicamentos que en Cuba son utilizados por los jóvenes "para arrebatarse" desde hace varias décadas.

El fenómeno de la droga, pese a las periódicas operaciones policiales, las discotecas clausuradas y las severas sanciones contempladas por el Código Penal para los traficantes, nunca se erradicó del todo, como pregonaba hasta hace una década –antes de la Operación Coraza- la propaganda oficial.

Recuerdo que cuando era un adolescente, allá por los inicios de los años 70, la marihuana estaba a tutiplén por toda La Habana. Un cigarro, con independencia de la calidad, no costaba más de 10 pesos. En cada barrio había tipos que la vendían. En las fiestas "de onda", los pitillos –o las aldabas, como las llamaban en dependencia del grosor- se pasaban entre los pepillos. Los "iniciados" recomendaban inhalar fuerte y tragarse el humo. Así se ahorraba, alcanzaba a más, hacía efecto más rápido y se disimulaba la humareda y el olor.

También los muchachos, sobre todo en las etapas de la escuela al campo, solían tomar cocimiento de flor de campana o fumarla, pero resecaba mucho la garganta y había que tener mucho cuidado porque una especie de campana era sumamente tóxica. Si te descubrían con el cocimiento, siempre podías alegar que eras asmático. Como el Che...

Por entonces, la droga dura era el desartedrón, que se tomaba con cerveza o ron para multiplicar su efecto, que de todos modos era demoledor. Conozco a muchos que terminaron convertidos en guiñapos, con el cerebro achicharrado o muertos. Cuando llegaron los tiempos de las agujas infestadas de SIDA, el balance de bajas fue aterrador

Hoy, un cigarro de marihuana cuesta el doble y hasta el triple que hace veinte años. Pero la calidad es mejor. Ya casi no circula la llamada "yerba de parque" que antes tanto abundaba y que tanto defraudaba a los "que sabían". Desde hace unos años, los adictos se refieren a la "marihuana yuma" (¿colombiana?), "la buena", y desdeñan la otra (¿nacional?). La primera cuesta no menos de dos CUC el cigarro; la otra se consigue a la mitad.

"La piedra es más cara y muy incómoda para halar, calentar la lata y toda esa descarga. Es demasiado foco. Y hace más daño. Pero si la rallas y ligas el polvo con la ganja, es lo máximo", me explicó un muchacho de Mantilla, de unos 19 años. Cuando le pregunté por qué se endrogaba si sabía el daño que hacía, me miró como si le hubiese hablado un sapo, se enganchó los audífonos y dijo: No hay más ná, puro, esto no está fácil".

Casualmente, fue la misma respuesta de los muchachos de El Callejón, más o menos de la misma edad, y que se definen como "repas" Todos aceptan haber fumado o tomado pastillas alguna vez y refieren que les gustó. Parece que me puse impertinente con las preguntas y no quisieron explicarme el gusto que le han cogido algunos muchachos a machetearse entre ellos o con cualquiera que se les cruce en su camino.

Definitivamente, ninguno de ellos es el hombre nuevo de que hablaba Che Guevara. O sí: precisamente eso fue lo que salió de la probeta.

Artículo publicado en Primavera Digital el 22 de Agosto del 2012.

Luis Cino Álvarez

luicino2004+yahoo.com

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Es subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo.
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Comentarios
     
por:: mario soto De:: usa
agosto 22, 2012 12:13
A este periodista le pregunto y en que pais no hay drogas si son milenarias lo unico que haces es atacar con higado a cuba y no te das cuenta del problema de la drogadiccion es al union americana y su ejercito dee mercenarios y sabias que afganistan que esta ocupado por la otan ahi es el primer pais cultivar opio, bailame en ese trompo.
Responder

por:: navitroll De:: españa
agosto 26, 2012 11:24
Es muy cierto lo del problema de la droga en todo el mundo,pero el por que con referencia a cuba es muy fácil y es que los señores Castro todos saben que en unión del difunto Escobar el cual para que lo sepan estuvo en Cuba serrando tratos, fueron los creadores del corredor directo para introducir la droga en EEUU y asi dañar la sociedad a la que tanto odian y a su ves decirles a todo el mundo de la degradación de la sociedad norte americana. Pero hay dos dicharachos que pegan muy bien en este caso .AS BIEN Y NO MIRES A QUIEN EL QUE MAL HACE MAL ESPERE y para desgracia de los señores Castro esto se cumplió pues en estos momentos a mi entender no hay una sociedad con mas problemas que la Cubana por la degradación social en la que a sumido a su pueblo con la perdida de bolares humanos que trae esto y le digo esto con el dolor de mi alma pero es la verdad.

por:: Anónimo
agosto 24, 2012 06:28
¡Tremendo navío ese de los guardacostas cubanos! ¿Es de nueva generación? Ya entiendo mejor ahora porque no atrapan nunca a los traficantes.

por:: Alonso Quijano De:: La Mancha, España
agosto 25, 2012 12:06
Querido Cino, buen texto. Y hasta te perdono que hayas confundido a Barbarito Diez con Agustin Acosta. La cleptómana es un soneto de la autoria de Agustin Acosta que más tarde fue musicalizado para que lo cantara esa voz inigualable que fue Barbarito Diez. Pero que le vamos a hacer, en Martinocias.com no hay editores suficientemente preparados como para darse cuenta de la pifia. De todas formas es un excelente texto .

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