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Obama pide al Congreso "soluciones bipartidistas"

  • Agencias

 Barack Obama pronuncia un discurso durante la fiesta en el centro de convenciones McCormick Place en Chicago, Illinois (Estados Unidos).

Barack Obama pronuncia un discurso durante la fiesta en el centro de convenciones McCormick Place en Chicago, Illinois (Estados Unidos).

Ante un Congreso dividido, la mayoría de los expertos vaticinan una continuación de los enfrentamientos y parálisis política.

El recién reelegido presidente de EE.UU., Barack Obama, instó el miércoles al Congreso a que forje "soluciones bipartidistas" para los problemas económicos del país, y la oposición dejó entrever que aceptaría aumentar los impuestos a cambio de recortes al gasto público para conjurar la amenaza del "precipicio fiscal".

Tras lograr la noche del martes una abrumadora victoria en las urnas, el mandatario llamó el miércoles a los principales líderes demócratas y republicanos en ambas Cámaras del Congreso, y les pidió que pongan los intereses "del pueblo y la economía" de Estados Unidos por delante de sus "intereses partidistas".

Al repasar la agenda para lo que resta de 2012, Obama reiteró su compromiso para "encontrar soluciones bipartidistas a la reducción de nuestro déficit de forma equilibrada, recortes de impuestos para las familias de clase media y pequeños negocios, y para crear empleos", dijo la Casa Blanca.

Pero, ante un Congreso dividido, la mayoría de los expertos vaticina que continúen los enfrentamientos y la parálisis política en Washington, reseña la agencia EFE en un análisis.

El llamado "precipicio fiscal" consiste, por un lado, en el vencimiento, a finales de año, de ciertos beneficios de desempleo y de los recortes tributarios de la era de George W. Bush y de los impuestos a la nómina.

Por otro, también supone recortes automáticos de hasta 800.000 millones de dólares a partir de enero próximo en el gasto público, incluyendo el Pentágono, y la posibilidad de un impuesto alternativo, y más alto, para unos 26 millones de hogares de clase media.

Durante una rueda de prensa, en la que no aceptó preguntas, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dejó entrever que su bancada sopesaría un aumento de impuestos a cambio de que Obama "esté dispuesto a reducir el gasto" y reformar los programas de beneficencia social, "que son los principales vectores de nuestra deuda".

"Encontremos el terreno común que hemos eludido", dijo Boehner en tono conciliatorio, y sugirió que el Congreso podría comenzar a pactar un acuerdo en la breve sesión legislativa antes de fin de año.

Horas antes, también el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, instó al Congreso a tomar medidas para evitar el "precipicio fiscal", y consideró que, pese a la objeción de los republicanos, estas deben incluir un aumento de impuestos "para los más ricos de entre los ricos".

Los expertos han advertido que, sin una solución consensuada para reducir el déficit, el país podría caer en una nueva recesión.

Pese al llamado a la unidad que ha hecho Obama, pocos esperan que la oposición le ayude con soluciones consensuadas a asuntos como la reducción del déficit, el nivel de endeudamiento o la reforma tributaria.

Para la entrante sesión legislativa número 113 los republicanos mantendrán el control de la Cámara baja, aunque los demócratas lograron alcanzar algunas victorias.

Por ahora, los resultados apuntan a 233 escaños para los republicanos (antes 241) y 193 para los demócratas (antes 194), con 10 escaños todavía no asignados.

En el Senado, se prevé que los demócratas incrementarán sus escaños a 53 (antes 51) contra 45 para los republicanos (antes 47), que anoche vieron esfumarse sus posibilidades de recuperar la Cámara alta. En esa Cámara seguirá habiendo 2 miembros independientes.

Previsiblemente, se mantendrá intacta la reforma sanitaria de 2010, el principal triunfo político de Obama y que entrará en pleno vigor para 2014.

John Fortier, director del Proyecto Democracia del Centro de Política Bipartidista, vaticinó un escenario en el que posiblemente continúen, como en los últimos dos años, "choques sobre presupuestos, el techo de la deuda, y otros plazos".

La noche del martes, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, mostró un tono menos conciliatorio que el de Boehner, al señalar que "los votantes no han apoyado los fallos o excesos del primer mandato del presidente".

La derrota del binomio Romney-Ryan en las urnas obligará al Partido Republicano a ajustar sus estrategias electorales, en un país con una creciente diversidad étnica y cultural, pero también cada vez más dividido sobre líneas ideológicas, según estrategas como el republicano Ed Rogers.

El Partido Republicano, aún dominado por hombres blancos y mayores, tendrá que analizar cómo responder a la nueva realidad política del país, señaló Rogers a la cadena de radio pública NPR.

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