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Familia argentina busca $19.000 para atender en Cuba a su niño enfermo


Milo, de 3 años, oriundo de San José del Rincón, en Argentina

Mientras el gobierno cubano insiste en propósito de convertir la isla en un importante destino para el turismo de salud mundial, los hospitales para pacientes nacionales carecen de medicamentos, material quirúrgico, reactivos de laboratorio, o incluso aire acondicionado, sábanas y agua corriente.

Una familia argentina organiza un festival en su pueblo con la intención de recaudar los fondos necesarios para el tratamiento en Cuba de su hijo de 3 años, quien padece de mielomeningocele y retraso madurativo.

A pesar de la atención médica que recibe Milo en la capital provincial de su localidad y las consultas a expertos de Rosario y Buenos Aires, sus padres sueñan con llevarle al Centro Internacional de Restauración Neurológica de Cuba, con la esperanza de mejorar su calidad de vida.

Los padres del pequeño deberán reunir cerca de $19.194 dólares, equivalentes a 200.000 pesos argentinos para cubrir el tratamiento y alojamiento de ambos en la clínica y 100.000 más para cubrir una de las cirugías ya programadas, declaró la madre, Gabriela Carrel al diario Uno Santa Fe.

El centro médico cubano informó a los padres que el tratamiento en la isla se extendería por 35 días, detalló la madre. El viaje está programado para el mes de julio.

“Los primeros siete para lograr tener un diagnóstico, y los otros 28 para que se realice el tratamiento adecuado y la cirugía de corrección, que ya nos dijeron que se hará", dijo Carrel y completó: "Puede que también se requiera de otra cirugía más adelante. Eso solo lo sabremos allá".

¿Por qué Cuba?

Carrel explicó que la madre de un niño con la misma patología de su hijo le sugirió la atención médica en Cuba.

"Podría haber sido en cualquier otro lugar del mundo y yo igualmente hubiera querido ir, porque siempre voy a intentar mejorar la calidad de vida de mi nene", agregó.

Al igual que esta familia argentina, otros también han elegido a la isla para su curación.

En 2016 aparecieron en la prensa mundial los casos del estadounidense Mick Phillips, de 79 años y la ex sindicalista neozelandesa Helen Kelly. Ambos viajaron a la isla con la esperanza de una cura para su cáncer en estadio avanzado.

En el momento de la publicación, Phillips dijo al sitio Statnews.com que abandonó La Habana con un suministro de ocho meses de Cimavax a un costo de alrededor de $10.000 - una cantidad significativa, pero una fracción de lo que cuestan los nuevos medicamentos contra el cáncer en EEUU, aseguró.

Entre los pacientes más famosos se encuentran el actor francés Alain Delon, el futbolista argentino Diego Armando Maradona, el expresidente de Perú Velazco Alvarado, Humberto Ortega, hermano del presidente de Nicaragua Daniel Ortega, y el actor y modelo venezolano Fernando Carrillo.

La calidad de sus profesionales y los bajos precios, en comparación con otros países, figuran entre los argumentos de extranjeros para buscar atención médica en la isla comunista.

Para los extranjeros sí; para los cubanos no

Mientras el gobierno cubano insiste en el propósito de convertir la isla en un importante destino mundial para el turismo de salud, los hospitales para pacientes nacionales carecen de medicamentos, material quirúrgico, reactivos de laboratorio, o incluso aire acondicionado, sábanas y agua corriente.

En un artículo publicado en marzo de 2016, en el diario estadounidense The Washington Post, el periodista Christopher Sabatini desmiente el mito del “grandioso” sistema de salud gratuito de Cuba.

El autor visitó instalaciones médicas en La Habana como los hospitales Calixto García, el 10 de Octubre y el Miguel Enriquez, y los describe en un avanzado estado de abandono y deterioro.

En el hospital 10 de Octubre "los pisos están manchados y las salas de cirugía no se desinfectan. Las puertas no tienen cerraduras y sus marcos se están saliendo. Algunos baños no tienen inodoros o lavamanos, y el suministro de agua es irregular. Hay evidencia de guano de murciélago, cucarachas, mosquitos [sic] y ratones", agregó.

Cambios de planes del gobierno cubano

En septiembre de 2016, las instalaciones de salud Villa Quinqué, Villa Cocal y las salas de extranjeros del Hospital Universitario Vladimir Ilich Lenin y del Clínico Quirúrgico Lucía Iñiquez Landín, en Holguín, recibieron la visita de un funcionario norteamericano, encargado de estudiar las condiciones para internar a estadounidenses que se desplazarían a la isla para recibir tratamiento.

En su columna del 22 de septiembre de 2016, publicada en Martí Noticias, el analista y abogado cubano Juan Juan Almeida, advirtió de la intención de Cuba de lograr un acuerdo de cooperación médica con Estados Unidos con la idea de redireccionar la cooperación médica cubana en otros países e incrementar el servicio de salud a extranjeros en la isla.

“Cuba recibe un importante subsidio con la contratación de sus profesionales en la exportación de diversos programas de salud; no obstante, de llegar a un acuerdo, sería una buena tajada donde amortizar las pérdidas económicas que le pueda reportar el prescindir de estos convenios con Venezuela y Brasil”, indicó Almeida.

Algunos de estos centros especializados en el turismo de salud están vedados para el paciente cubano.

Por ejemplo, el Centro Internacional de Salud La Pradera, ubicado en la Calle 230 entre 15 A y 17, Siboney, Ciudad de La Habana, registrado en las Páginas Amarillas de la isla como un Hotel de Turismo de Salud, no está abierto para el cubano de a pie; solo para extranjeros.

Actualmente, más de 50.000 profesionales de la salud cubanos trabajan en 68 países, un programa de exportación de servicios médicos que genera aproximadamente $ 2.5 mil millones de dólares por año para el gobierno de Castro.

El envío de profesionales de la salud cubanos a otros países provoca déficit de profesionales en los hospitales cubanos, una queja frecuente de la población.

(Con información del diario Uno Santa Fe y archivo Martí Noticias)

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