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Pese a las nuevas regulaciones migratorias anunciadas por la Administración Trump, los migrantes de la isla que esperan en la frontera mexicana con EEUU siguen intentando cruzar al otro lado y lograr su sueño.

Desde que salió de Cuba hace varios meses, sabía que no tenía regreso, que le sobraban razones para argumentar y probar ante la justicia de Estados Unidos que era merecedor de asilo político.

Manuel Reyes, de 37 años, trabajador de la industria turística en Varadero, era uno de los centenares de cubanos varados en la ciudad fronteriza mexicana de Nuevo Laredo, México.

Allí llegó luego de haber solicitado, sin éxito, visados a las embajadas de Canadá y EEUU.

Además, intentó salir de la isla de forma ilegal por mar en tres ocasiones.

La semana pasada cruzó el Puente Internacional Las Américas, que conecta a Nuevo Laredo con Laredo, en el estado de Texas.

Desde entonces sus compañeros en la iglesia donde permanecía albergado no han tenido noticias suyas, por lo que asumen ha sido procesado como solicitante de asilo político y enviado a un centro correccional.

Reyes podría ser liberado bajo palabra (parole) a la espera de una audiencia judicial en la que deberá defender su caso o permanecer retenido hasta el día de la comparecencia ante un magistrado.

Para entonces, deberá argumentar miedo creíble, que huye de su país por persecución, violación de derechos humanos, opresión y carencia de libertades básicas.

Unos sí, otros no.

La Dirección de la Patrulla de Fronteras de EEUU ha reiterado que su misión es asesorar y explicar a quienes lleguen a los puestos fronterizos en busca de asilo, y no desalentar al solicitante, y que es prerrogativa del interesado tomar una decisión.

Sin embargo, el opositor cubano Sander Reyes, de Villa Clara, se ha ido de tres nada. En tres intentos de solicitud en el mismo puente internacional Las Américas, en Nuevo Laredo, ha sido rechazado en igual número de veces, sin que se le haya permitido manifestar sus razones.

El pasado 10 de febrero, Aylin Cruz pidió asilo político en el puesto fronterizo estadounidense entre Nuevo Laredo, México, y Laredo y recibió una autorización bajo palabra (parole) para permanecer en EEUU, y que un juez de inmigración escuche su caso.

Infórmate aquí: Todo lo que necesitas saber sobre los cambios en la política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba.

Entre las nuevas directrices en cuanto a inmigración aparece una disposición para acelerar los juicios de deportación, un proceso que usualmente demora más de un año.

La demora sería la carta de triunfo para los cubanos que esperan la audiencia judicial, pues como entraron al país con una visa parole, son elegibles para aplicar a la Ley de Ajuste Cubano.

Sería entonces borrón y cuenta nueva. El migrante ajustaría su estatus y recibiría su residencia permanente en EEUU.

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