El matutino recuerda que cuando los 80 segundos de su hilarante y embriagada improvisación fueron colgados en el portal YouTube, cosecharon un éxito impresionante, al atraer a casi medio millón de usuarios.
Pero señala Le Monde que a los ojos de las autoridades cubanas, Pánfilo, --cuyo verdadero nombre es Juan Carlos González Marcos-- cometió un crimen imperdonable al decir, en un contexto de persistentes penurias, que los cubanos tienen hambre. De ahí su arresto en agosto y su condena a dos años de prisión por "peligrosidad predelictiva".
Citando a la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, el diario dice que la sentencia busca sofocar las expresiones de descontento entre los cubanos.
Le Monde concluye su artículo sobre Pánfilo con una cita de la bloguera Yoani Sánchez: "En una sociedad marcada por la penalización de las opiniones, ya ni los locos ni los niños dicen lo que piensan, apenas lo hacen los borrachos".