Su esposa, la Dama de Blanco, Noelia Pedraza Jiménez, describió a Radio Martí la frustración e impotencia que siente al ver que su esposo se debilita cada día y que las autoridades cubanas no hacen nada por mejorar la situación del opositor pacífico, y los médicos que lo atienden se dejan manipular por la seguridad del estado.
Ariel Sigler Amaya está padeciendo varias enfermedades, tales como escoliosis, hemorroides, mala absorción de las vitaminas, eficema pulmonar, osteoporosis, gastritis crónica, pólipos en la vesícula, entre otras.
Afirma la Dama de Blanco que los médicos que lo atienden en la sala del penal no le proveen lo necesario para tratar estos padecimientos, ni encuentran un diagnóstico definitivo.
Además, explicó que las condiciones higiénicas en la sala donde se encuentra su esposo son pésimas. La alimentación también es precaria, y Sigler Amaya es el único prisionero al que no le permiten recibir visitas, como las tienen los presos comunes.
Tanto los familiares del prisionero de conciencia, como diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, hacen un llamado urgente a la comunidad internacional para que no permitan que Ariel Sigler Amaya muera en las cárceles castristas.
Alvaro de Insua informa.