En El Rincón se congregan todos los años religiosos, fieles y otras personas que han hecho promesas. La peregrinación se lleva a cabo bajo una fuerte vigilancia de la policía.
San Lázaro es adorado en Cuba tanto por los católicos como por los practicantes de la santería, bajo la advocación de Babalú Ayé, y los fieles le atribuyen milagros de todo tipo, en especial curas o salvaciones.
Las personas que acudieron para cumplir promesas iban descalzas, caminando de rodillas o arrastrándose por el camino hasta la iglesia con piedras y ladrillos a cuestas.
El Santuario de San Lázaro amaneció lleno de velas, flores y otras ofrendas tradicionales, como monedas, tabaco y prendas de color morado.