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El Blog de Dimas
Dimas Castellanos administrador de El Blog de Dimas.

(Martí Noticias, A. de Armas) - Dimas Castellano nació en Jiguaní, en 1943, y reside en La Habana. Es Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en Ciencias de la Información, Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el Instituto de Estudios Bíblicos y Teológicos, además de profesor de Filosofía marxista, periodista independiente; miembro del Consejo de Redacción de la Revista Digital Consenso y de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida. Ha publicado trabajos en diversas revistas.

El Blog de Dimas, es un espacio dedicado fundamentalmente a la publicación de textos de estudios históricos y de personalidades de la cultura y el pensamiento isleño, también puede publicar posts que se refieren a la problemática que vive el país en el presente y al sistemática violación de los derechos humanos, aunque sin dejar de basarse en los hechos del pasado para analizar el pasado.

Así, en el último post Dimas Castellano escribe que en materia de derechos ciudadanos, el Gobierno cubano insiste no sólo en permanecer anclado en el pasado, sino en retroceder. En fecha reciente el Ministro de Educación Superior emitió un documento para el Reordenamiento del Trabajo Político-Ideológico en las Universidades que, entre otros tópicos, la declarada Universidad para todos devendrá nuevamente en Universidad sólo para los revolucionarios.

Los derechos civiles y políticos, como las libertades de conciencia, palabra, prensa, reunión, asociación y derecho de sufragio, constituyen la base de la comunicación, del intercambio de opiniones, de concertación de conductas, de la toma de decisiones y de la formación de asociaciones mediante las que se expresan los intereses individuales o de grupos y que constituyen la garantía de la participación ciudadana en la vida pública y en las principales definiciones de la Nación.

Apunta Castellano que la decisión no sólo constituye la negación del precepto martiano que reza: Con todos y para el bien de todos. También niega nuestra historia constitucional, por ejemplo: los derechos individuales reconocidos en la primera constitución mambisa de 1869 como las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica y enseñanza; los recogidos en la constitución republicana de 1901 -libertades de expresión, de palabra o escrita, por medio de la imprenta o por cualquier otro procedimiento-; los derechos de reunión y de asociación "para todos los fines lícitos", la libertad de movimiento para entrar y salir del país; y finalmente los derechos refrendados en la Constitución de 1940, que amplió los de la anterior constitución con el derecho a desfilar y formar organizaciones políticas contrarias al régimen, la declaración de punible a todo acto de prohibición o limitación del ciudadano a participar en la vida política de la nación, la legitimidad de oponer resistencia para la protección de los derechos individuales y la autonomía de la Universidad de la Habana, entre otros. Un conjunto de derechos y libertades que hicieron de esta Constitución un modelo de legislación democrática para la época en todo el continente.

Agrega el bloguero y estudioso que en enero de 1959 al quedar conformado el primer gabinete gubernamental, en lugar de la promesa de restablecer la Constitución de 1940, como había expresado Fidel Castro en La Historia me Absolverá, ésta fue reformada, sin consulta popular, para conferir al Primer Ministro las facultades de Jefe de Gobierno y al Consejo de Ministros las funciones del Congreso; una modificación similar a la que había hecho Batista con los Estatutos que sustituyeron la Constitución después del Golpe de Estado de 1952. Acto seguido se procedió al desmontaje de la sociedad civil y de todos sus instrumentos, incluyendo la autonomía universitaria.

Los antecedentes insulares de la Reforma Universitaria se remontan a los esfuerzos realizados desde la época colonial por figuras como Félix Varela y José de la Luz y Caballero, pero su antecedente más inmediato data de enero de 1923, cuando el estudiantado de la Universidad de La Habana -bajo la influencia del Manifiesto de Córdoba, que los estudiantes argentinos enarbolaron en junio de 1918- demandaron la educación superior gratuita y la autonomía universitaria.

Manifiesta el analista que aprovechando el conflicto surgido entre estudiantes y profesores por la expulsión de un alumno de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de La Habana se creó el Consejo Superior de Universidades con profesores y estudiantes de los tres centros universitarios del país y representantes del Gobierno. Dicho Consejo acometió el trabajo que concluyó con la Reforma Universitaria presentada el 10 de enero de 1962. Ese mismo año, el dirigente comunista cubano Carlos Rafael Rodríguez, en un artículo publicado en la prensa, resumió el alcance de la Reforma en tres preguntas: ¿Qué, cómo y quiénes van a estudiar? El qué y el cómo respondían a la nueva situación creada con el arribo de los revolucionarios al poder. En el ¿quiénes? radicaba la esencia del problema. La nueva Universidad, decía él, será regida conjuntamente por profesores y alumnos, donde la participación estudiantil, surgida de las luchas desde los años 30, era casi un requisito, pero, aclaró: "en la medida en que la revolución universitaria es obra de una verdadera revolución y que el socialismo preside las transformaciones, no es posible pensar en los profesores y los estudiantes como dos grupos antagónicos… Un profesor de conciencia revolucionaria, orientado por el marxismo leninismo y militante de esa ideología durante años (se refería a Juan Marinello), no necesitará de la presencia vigilante de los estudiantes junto a él en el gobierno de la Universidad, porque tendrá la madurez suficiente para enfocar los problemas de la educación superior con un criterio certero".

De esa forma, puntualiza Castellano, la Autonomía Universitaria -conquistada durante las luchas estudiantiles en la República, y refrendada en el artículo 53 de la Constitución de 1940, el cual reza: "La Universidad de La Habana es autónoma y estará gobernada de acuerdo con sus Estatutos y con la Ley a que los mismos deban atemperarse"- sin ser derogada legalmente, de hecho dejó de existir.

Para concluir diciendo que desde esa época, la Universidad, una de las fuentes más importantes de cambios sociales en nuestra historia, quedó inutilizada para esos fines. Una de sus peores consecuencias radicó en que bajo ese estado de control, el Estado totalitario enarboló la consigna de la Universidad para los revolucionarios, consigna que se materializó en la separación de cientos de estudiantes y profesores que no compartían la ideología del sistema. Sin embargo, con el proceso posterior de universalización de la enseñanza superior, parecía que la Universidad, aunque sin autonomía, sería nuevamente para todos. Ahora, en pleno siglo XXI, en medio de la crisis más profunda de nuestra historia, el Estado cubano, en lugar de restablecer los derechos cívicos, decide retroceder con la declaración de la Universidad para los revolucionarios.